Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Etiqueta: arte

El hombre de la eterna sonrisa

Nunca se paró a pensar en las consecuencias de una caída desde un piso cincuenta y dos el hombre de la eterna sonrisa.

Un hombre feliz.

Optimista hasta la médula.

Aferrado al marco de la ventana abierta miraba abajo,

Donde la marabunta humana iba y venía sin una secuencia concreta.

Sin lógica.

El viento allí arriba era fuerte.

Su corbata multicolor ondeaba espasmódica.

El como se encontraba en esa situación no parecía importar.

El presente era una ventana, él, y una simple elección:

Saltar o no saltar.

Y saltó.

La gravedad tirando.

El viento frenando.

Y la velocidad como en estos casos llevándole de la mano.

Dos palomas en una cornisa lo observan pasar en su descenso.

Lo miran.

Se miran.

Continúan copulando.

El fin está cerca, más él sigue sonriendo.

El credo del optimismo:

Algo ocurrirá que le saque del aprieto.

El suelo se ve más claro y detallado según va aumentando.

Y se encuentra ya a muy pocos metros.

La clásica cuenta atrás para un tremendo impacto.

¡Diez!

¡Nueve

¡Ocho!

¡Siete!

¡Seis!

¡Cinco!

¡Cuatro!

¡Tres!

¡Dos!

¡Uno!

El tiempo se detiene.

No como recurso literario.

Literal.

La ciudad congelada en la misma décima de segundo en que el cuerpo iba a estamparse contra el asfalto.

Un par de milímetros más y ese habría sido el resultado.

El hombre de la eterna sonrisa respiró aliviado.

Estiró los brazos y se ayudó para ponerse de pie a salvo.

Se crujió los dedos.

Se metió la camisa por el pantalón.

Se colocó la corbata.

Y se fué andando silbando una alegre canción.

A los pocos pasos el tiempo regresó.

El mundo siguió girando.

Y el hombre de la eterna sonrisa rió.

Espirales

Reconozcámoslo, vivimos danzando en espirales con punto de fuga común.

Tu y yo.

Tan cerca o distantes como quiera el giro del destino situarnos.

Al alcance de la mano o siluetas difusas entre la niebla de la distancia.

¿Recuerdas cuando coincidimos en el origen?

Ocurrió hace tanto tiempo, y lo recuerdo tan claro.

Solos tu y yo.

Nuestros cuerpos coincidiendo en el centro del universo en un instante concreto, único e irrepetible.

Colisión de puntos en la tangente formando una fusión vital.

Tan intensa que la energía se disipó en el aire despidiendo nuestros fragmentos en todas direcciones.

Alejándonos para siempre formando espirales.

Cada vez más amplias.

Y cada vez más alejados del origen que nos generó:

Tu y yo unidos en esa espiral que nos hizo olvidar todo llamada pasión.

A la sombra del árbol del mundo

Te tomé de la mano y llevé corriendo y riendo junto a la base del árbol del mundo. A nuestro alrededor, el resto del universo se movía lentamente y yo únicamente pensaba en fundir nuestros cuerpos bajo sus gargantuescas ramas, sin inmutarnos de los temblores que se producían abajo, muy abajo en el subsuelo donde las raíces de Yggdrasil eran devoradas lenta pero irremediablemente.

No nos importaba. El Ragnarok llegaría pronto y todo lo conocido sería arrasado por cruentas batallas y desolación, pero como estaba escrito en las estrellas, quedaríamos tu y yo solos para repoblar el mundo de entre las cenizas.

Y así, bajo la sombra del árbol del mundo, hicimos el amor sin preocupaciones ni descanso hasta que llegó el ocaso y la mismísima existencia se estremeció ante los compases de lejanos tambores de guerra.

El juicio final había comenzado y yo solo podía pensar en yacer junto a ti por toda la eternidad.

Poema – Con ojos de górgona

Mira que me lo advirtieron
Y aquí estoy perdido para siempre.
Por perseguir un sueño
Una utopía
De cabellos arremolinados
Latentes de vida
Y formas orgánicas
De movimientos serpenteantes

Mira que fuí advertido
Por los oráculos
Y los viejos sabios
Y los parroquianos de taberna
Y los cuentos de niños
Qué quitan el sueño
En las noches más oscuras
Cuando las llamas se desvanecen
En volátiles hilos de humo

Mira que fuí ingenuo
Por creer que esa magia no existía
Por pensar que
Esos cuerpos desgastados
Petrificados
Serían cosa de algún pasado
Lejano
Tan lejano

Y ahora aquí estoy
Viendo tornarse mis huesos
Órganos, Músculos y piel
Fría piedra inerte
Y todo por mirar directamente
Los ojos de la górgona
E intentar decir sin palabras
Qué escapen de mis paralizados labios
Un simple

“Te necesito

___***___

Resubo este poema que esta incluido en “Crónicas de un bufón loco” y que también estará revisado en “Autorretratos de un bufón loco” el 6 de Marzo. Como adelanto del avance del libro (Que si me seguís en Facebook o Instagram podéis seguir en tiempo casi real), ya está diseñada la portada definitiva (Pulsa para ir a mi publicación de Instagram y de paso seguirme… Cada día incluyo alguna cosa), y listas las 100 ilustraciones que tendrán los 135 relatos / poemas / cosas que incluirá. Ahora estoy en proceso de revisión profunda de los textos con un avance superior al 50%…

¡No queda nada!

La mayor desventaja de ser su único hijo

Se despertó emocionado antes de que el sol asomará sus rayos en el horizonte y que los gallos se limpiarán las legañas. Se calzó y corrió hacia el salón donde estaba plantado el árbol de Navidad y colgaban los calcetines. En el breve camino que separaba la habitación de su destino se preguntó si estaría todo lo que había pedido. Había hecho todo lo posible por ser un niño bueno durante el año así que sus expectativas eran grandes.

Al llegar su decepción fué enorme. Bajo las ramas del árbol no aguardaba ni un solo paquete, mientras a lo largo y ancho del mundo millones de niños hacían realidad sus ilusiones. Su padre aún no había regresado de trabajar. Esa era la mayor desventaja de ser el único hijo de Papá Noel.

El último pedazo de tierra

-¡Y aquí lo tenemos mi querido Álvarez!- Dijo el profesor efusívamente y claramente emocionado. -El último pedazo de tierra jamás pisado por el hombre.-

En ese momento Álvarez estalló en lágrimas y se abrazó con fuerza al profesor Arroyo. Lo que habían vivido en la búsqueda de aquel sueño parecía no ser más que una quimera. Décadas recorriendo el globo de lado a lado sin resultados. Fallo tras fallo. Decepción tras decepción. Pero ahí lo tenían. El último fragmento de tierra virgen. Piedras, arena, flora y fauna, polvo… Todo en su estado original, sin modificación ni toque humano por ningún lado.

Estaban ante la belleza de la naturaleza en su estado más puro, y eso se podía incluso palpar.

-¿Y ahora que hacemos?- Álvarez regresó a la realidad, lo liberó del abrazo y se quedó mirando fijamente al Profesor en búsca de respuesta.

El Profesor Arroyo se quedó mirando fijamente el hallazgo. Se quitó las gafas y las limpió de manera inconsciente con un borde de la tela de la camisa.: – Bien… Supongo que ahora habrá que hacer algún tipo de gesto que quede registrado para que las futuras generaciones recuerden nuestro descubrimiento. Para qué nuestros nombres figuren para siempre en los libros de historia. ¡Álvarez! Saque la cámara y grabe.-

¡Ese era el momento más importante!

¡Más incluso que el descubrimiento en sí!

El Profesor Arroyo y Álvarez estaban en ese momento escribiendo sus nombres en el futuro.

-Desde su nacimiento como especie el hombre ha ido avanzando paso a paso por el mundo haciendo suya la creación. Cincelando y moldeando para hacer de la existencia, de este planeta un hogar. Han habido tropiezos, es cierto, pero el hombre siempre se levantó y avanzó haciendo añicos las piedras que lo hicieron caer. Avanzando sin límite. Sin horizontes que sirvieran de muro ante sus ansias de descubrimiento. Desde la creación de la rueda hasta los auto-drones. Desde las señales de humo hasta los teléfonos inteligentes. Desde la cueva hasta las viviendas autónomas. Todo pasos de gigante para hacer crecer a la especie como especie por encima incluso de las líneas que imponía la mismísima naturaleza.

Y al fin, yo, el Profesor Arroyo y mi fiel ayudante Álvarez hemos llegado a la última frontera de la tierra. El único lugar jamás explorado. ¡Qué nuestras huellas sirvan como mensajeras de la grandeza de la especie humana!- El profesor dió un paso al frente mirando a cámara.

-¡Listo Profesor! ¡Ha quedado increíble!-

—***—

Muy lejos de aquel lugar. Una sala completamente a oscuras es súbitamente iluminada por el resplandor de una pantalla que llevaba milenios en suspensión. Está ejecutando un arcaico programa informático.

Porcentaje de descubrimiento: 99,99999999999%

.

..

Porcentaje de descubrimiento: 100%

G

A

M

E

.

O

V

E

R

.

..

Reinicializando planeta…

Como un perro

Nunca creí en la magia,

pero en aquella ocasión necesitaba pensar que ella volvería a mi regazo.

Estaba desesperado.

Así que llamé a aquél número extraño

que guardaba en la cartera,

Escrito en un pequeño papel fotocopiado.

Me suena qué fué a la salida del metro.

Un negro muy alto repartiendo panfletos.

Lo leí.

¿Porque lo habría guardado?

Un eminente chamán africano.

Experiencia de más de treinta años

En alta magia africana

Capaz de solventar todo tipo de problemas

Por difíciles que estos sean.

Especialista en amor y trabajo.

El éxito asegurado.

Más en medio de sus servicios rezaba

“Volverá y seguirá como un perro”

Exactamente lo que estaba deseando.

¿Como no intentarlo?

***___***

Su consulta se situa

En un barrio antiguo y marginal.

Las calles sucias.

Fachadas pintadas.

Coches abollados.

Escaparates reventados.

Rejas en las ventanas.

Mendigos suplicando.

Y grupos de chavales

Vendiendo a mitad de precio

El gramo adulterado.

***___***

Me recibe un hombre de unos cincuenta años

Alto, grueso y de color del ébano.

Me clava sus ojos negros.

Y me pregunta en mal castellano:

-¿Estás seguro de que ese es el servicio de magia que solicitas?

Una vez realizado el ritual ya no hay vuelta atrás.-

Respondo tajantemente:

-Hazlo y no preguntes más.-

Y el “charlatán” se pone a trabajar.

***___***

Olor a incienso

Velas haciendo temblar extasiadas las sombras.

Cánticos en extraño idioma extranjero.

Dibuja en mi piel con una pluma símbolos olvidados.

Al menos el ritual es sofisticado.

Al final todo termina como ha empezado.

La luz regresa a la sala.

El hechicero me despide

No sin antes cobrarme

Doscientos Euros “de nada”.

Regreso a casa,

Y resuenan en mi cabeza

Sus últimas palabras:

-Pronto notarás el resultado.

Nos vemos mañana.-

***___***

Espero en la puerta pacientemente,

El africano no se encuentra en casa.

Necesito hablar de lo acordado

Pues mi chica no ha regresado

Ni como un perro

Ni como un ser humano.

***___***

Llega a casa y me saluda

-¿Cómo has estado?

Veo que el ritual dió resultado.-

-¿Qué resultado ni que cojones?

Ella ni se ha molestado.-

-Aquí estás en mi puerta aguardando.

Fiel como un perro. Tal y como acordamos.

Pasa y ponte cómodo.

Y tráeme mis alpargatas.-

– Tú ordena y yo obedezco.-

A cumplir su orden salgo corriendo.

El se ríe a carcajadas.

Yo aullo y ladro de impotencia.

Ya no puedo hacer nada.

Imaginaria línea

Es una imaginaria línea que nos separa mi amor. No soy capaz de visualizar cuanto abarca. Si tiene inicio o fin. Si me atreveré a intentar cruzarla. No quiero conocer a quienes la trazaron. Me aterra imaginar los motivos: Colores, idiomas, religiones, tamaños, sexos… Todo pensado para alimentar la monocromía de ese cuadro que llamamos Tierra.

¿Qué razón existe para que mis pies no puedan cruzar esa línea?

Cualquier línea.

En sueños me veo andando solitario por caminos que nunca transitaré, y en un descanso bajo el cobijo de la sombra de un florecido árbol apareces y me saludas como si nos hubiésemos visto ayer. Me abrazas, besas mis labios y me cuentas y te cuento cuanto ocurrió en el breve lapso de tiempo que no estuvimos juntos. Riendo, llorando o simplemente conversando hasta que la luz del día se desvanece en el ocaso. Un beso, un adiós fugaz con la certeza de que volveré a saludarte mañana. A abrazarte. A besarte… El despertar duele como duelen los alambres espinados que alguien puso entre nosotros para que esas barreras inexistentes tengan la forma y el nombre que me niego a pronunciar pues no debieran existir.

Solo sé que te amo. Que siempre te he amado aunque nunca haya llegado a conocerte. Yo no imagino líneas, imagino que me estas esperando al otro lado, donde aguarda lo desconocido.

___***___

Esta historia está incluida en mi libro “Crónicas de un bufón loco” y por ende estará también en “Autorretratos de un bufón loco” (Saldrá a la venta el 6 de Marzo de 2020). De alguna forma me gusta cómo quedó este escrito que presenté a un concurso cuya temática eran las fronteras.

¡Espero que os guste!

Pequeño gorrión nocturno

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Pequeño gorrión nocturno de alas café y pico de plata. No ves que el sol ya se escondió y la luna ya canta? Es hora de desplegar tus alas y bailar al son del viento entre las estrellas. Planear sobre las luces de las ciudades que se apagan. Sentir que la capa de oscuridad te envuelve para que las rapaces nocturnas no puedan criticar esa libertad que te acompaña. Tal vez posarte en una alambrada, atusarte tus suaves plumas mientras silvas y descansas tus negros y brillantes ojos ante la proximidad del alba.

Pequeño gorrión nocturno,la noche por desgracia se acaba. Es hora de replegar las alas, cerrar tus ojitos y soñar hasta que inevitablemente la noche susurre… ¿No ves que el sol ya se escondió y la luna ya canta?.

Nuevo blog – Haikus estacionarios

Donde las estaciones pasan y dejan su rastro

Esta será una entrada breve.

Hace tiempo que por mi cabeza rondaba la idea de crear un sitio donde plasmar esas pequeñas ideas que se me ocurren y que de una forma u otra no parecen encajar con el contenido general de este blog. Es por ello que ha germinado “Haikus estacionarios” donde diariamente brotará una de esos sutiles poemas llamados “haikus”.

Que me perdonen los puristas si en ocasiones los moldeo libremente saliéndome de sus tópicos y métricas, mi mal endémico es seguir los impulsos que dicta el corazón.

Os animo a seguir este nuevo blog esperando que os guste su floreciente contenido.

Podéis visitarlo aquí:

Haikus estacionarios

¡Nos leemos!