Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Categoría: Microcuento

Microcuento – Amaneceres solitarios

Acabó cansada de tantos amaneceres sola a su lado.

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Microcuento – El primer tren I

En la estación de las almas perdidas deje partir el último tren hacia el olvido. En su lugar elegí esperar pacientemente sentado en el andén que llegara el primero con destino al Infierno.

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Próximamente o tal vez no tanto…

Imagina que recopilas un puñado de sueños y los mezclas a conciencia hasta conseguir una mezcla homogénea en la que cada bocado se distinguen trazos de diferentes
oníricos sabores.

Ahora imagina que con la masa resultante horneas una bandeja llena de deliciosas galletas. Pequeños bocados que digieres en un instante pero que dejan un exquisito regusto en el paladar.

¡Pero cuidado!


Unas pican. Otras son dulces. Otras saladas. Alguna te trae gratos recuerdos y otras…

Esta selección de treinta y cinco escritos son las “galletas literarias” que compilo en este tomo. Seleccionadas para
que cada mordisco sea un viaje sin retorno a un nuevo paraje donde cualquier cosa es posible.

¿Te apetece una galletita?

VERSION KINDLE

VERSIÓN PAPEL

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Suelo cumplir las amenazas, y finalmente he realizado una pequeña selección de mis escritos. Un pequeño libro de piezas dispares y cortas con el denominador común de que invocan sentimientos. El orden en que están puestos le da una especie de sentido en conjunto aunque cada uno sea diferente. En este momento está disponible ya la versión Kindle, y en pocos días estará la de papel.

Los próximos días ire comentando algunas cosillas al respecto. Solo adelanto que aquel que se “aventure” a hacerse con una copia (Tranquilos, no os arruinará precisamente) me deje “feedback” aquí, en Twitter o Instagram… Puede que el futuro le traiga alguna sorpresa.

¡Muchísimas gracias por leerme!

La noche de los juguetes zombie

En la penumbra podía ver una horda de rostros bien conocidos. Recuerdos de su infancia caídos. Pepito Grillo, Balou, Mogli, Jafar, Ariel, Heidi, Clara, David el Gnomo y su esposa Lisa, Snorkels, Mickey, Maléfica, Bambi, Blancanieves, Lilo, Stich…

Eran todos ellos pero en las tinieblas sus rostros tenían algo siniestro mirándolo con ojos vacíos e inertes. Un escalofrío de auténtico horror recorrió su espinazo.

¿En que se habían transformado todos aquellos recuerdos de la infancia?

Sintió un leve movimiento entre las filas. Una masa rechoncha y deforme dió un torpe paso al frente, lo justo para que un fugaz rayo de luz iluminará su rostro. Un rostro bien conocido que ahora era la auténtica representación del terror. Don Pimpón emitió un gorgoteante gruñido y el resto de muñecos comenzó su procesión para devorarle.

Había comenzado la noche más larga.

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Vale, este texto es una excusa para dar contexto a la foto que hice junto a mi hija Minerva en la que el pitufo bateador se enfrenta a “The night of the living Toy Zombies”. El contraste hace que los rostros queden siniestros (Si amplias ves que caras como la de Clara la amiga de Heidi parezca sacada de una peli de terror japonesa)… Y si… A esto me dedico a jugar con mi hija XD

Microcuento – Añoranza

Se marchó por siempre dejando la casa envuelta en tinieblas. Me tornó alma en pena encadenada eternamente a su recuerdo. Ver el ataúd en el que pasamos tan placenteros momentos vacio era como tener atravesada una estaca en el corazón.

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Microcuento para Twitter publicado en microcuento.es

Microrrelato – Pequeño mundo III

A veces, en los momentos mas solitarios perdía la mirada en el lejano horizonte y dejaba que los pensamientos viajaran al pasado, hasta su bola de cristal. Aquel que había sido su hogar y al que jamás podría regresar.

Su última visión fue un triste y solitario campo nevado teñido de grises. Los que le vieron morir dicen que jamás vieron una sonrisa tan sincera.

Tremenda tormenta

Cariño ten cuidado que dicen qué va a caer una tremenda tormenta – Me dijo secándose las manos con un viejo paño de cocina.

Me acerqué y planté un sonoro beso en su mejilla: – No te preocupes, estaré únicamente un rato fuera

Me puse una chaqueta y cerré la puerta trás de mí. Afuera reinaba la oscuridad, y no se sentían ni movimientos ni sonidos. La calma antes de la tormenta.

Caminé en dirección a ninguna parte y sin previo aviso comenzaron a caer “chuzos de punta”. Me quedé maravillado viendo aquel espectáculo. En el cielo nocturno la más inmensa lluvia de estrellas había estallado llenando el universo de deslumbrantes trazos y destellos. No pude hacer más que abrir los ojos y los brazos y mirar el firmamento empapándome en aquel baño de luz.

Microrrelato – Pequeño mundo II

Vivía encerrado en su pequeño y melancólico mundo de cristal hasta que la inmensidad del universo que giraba más allá de sus transparentes muros le hizo darse de bruces con la cruel realidad al romper la frágil barrera que le aislaba en mil pedazos.

Pensó: “Libertad no es sinónimo de felicidad”

Microrrelato – Pequeño mundo I

Era un mundo pequeño e insignificante asolado por tormentas de nieve y torrenciales lluvias donde el viento parecía arrastrar siempre un eterno sollozo. Se podía afirmar con seguridad qué era el enclave más triste del universo.

Aún con esa opresiva atmósfera reinante era el único lugar que el podía llamar “Hogar”.

Microcuento – Auténtica voluntad

Siempre he temido el mal que habita mis entrañas. Bombea desde el corazón y repta por venas, músculos y tendones. Hace que agarre con firmeza este cuchillo y me aproxime sigiloso a tu espalda.

¿Sientes el gélido aliento de la muerte?