Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Categoría: Infantil

Este es el siglo XXI

niños

Este es el siglo XXI
A un paso de chocar y arder
Nadie va a darte nada
A no ser que tu devuelvas el favor
Hay un hombre en lo alto de un brillante rascacielos
Acaba de comprar el mundo.

¿Acaso lo que deseas es
tener hijos y
verlos crecer
en un lugar como este?

Ella señaló su cabeza
Dijo: ¿No puedes verlo?
El mundo es tuyo
El mundo es mio

Fragmento de “This is the 21st Century” – Marillion

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Descolorida

Mariposa sin color

Amaneció un día alicaída, descolorida.

Aleteaba tan desganada que su huracán en el otro lado del mundo tendría que conformarse con ser brisa.

Una nota desafinada entre la sinfonía de color que era aquella primavera.

Desentonaba tanto que cualquiera que mirara la estampa se sentía irremediablemente impulsado a fijar la mirada en aquel punto.

Sus semejantes que revoloteaban alegremente alrededor de flor en flor la miraban con recelo.

Todas iguales.

Todas con el mismo sinuante vuelo.

La mariposa sin color se alejó hacia las sombras de un apartado y vetusto árbol que la cobijarían de miradas inquisidoras. Y allí ante el delantal de musgo de aquel viejo monumento de la naturaleza vio la solución a tan extraño y cruel destino.

Un rayo de luz se colo entre las hojas y flores del árbol y traspasó la tensión superficial de una solitaria gota de agua sobre la hierba. El prisma de colores estalló entonces en un millón de colores y formo un puente directo hacia el descolorido ser que observaba atónito aquel mágico despliegue de luz.

Fue solo un instante, pero lo que hasta hacia unos momentos era blanco, gris y negro, comenzó a reflejar y a emitir multicolores rayos que bañaron, deslumbraron y maravillaron toda la vida que poblaba el olvidado valle.

Y tal y como vino la luz, se fue. El mundo por un instante pareció mas oscuro para todos sus habitantes, pero dejó algo en el interior de la mariposa que la lleno de alegría. Por un instante había brillado mas que el resto, y eso podría repetirlo.

lucharía día a día por repetirlo.

Cazadora de arco iris.

___***___

Re-subo este cuento infantil aprovechando que la primavera esta recién estrenada. Espero que os haya gustado.

Cantos de rana

-¡Croac!-

Canta una rana entre los juncos a la orilla de un estanque con la luna como un queso reflejada en la quietud de sus aguas.

-¡Croac! ¡Croac!-

Una de sus hermanas acude a la llamada y juntas comienzan un dueto.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Una pareja más de batracios escucha el recital y decide qué tal vez unos coros no vendrían mal.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

En algún lugar en mitad del estanque en una preciosa agrupación de nenúfares cuatro ranitas jovencitas se animan con el croar que se escucha desde la orilla y comienzan a replicar los cantos como un eco en la distancia.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Al otro lado del estanque, junto a un viejo y llorón sauce una reunión de ranas se ve interrumpida por el canto, sus coros y su eco. Deciden por unanimidad no ser menos y cantar con energía su propia melodía.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

El caos sonoro agita las aguas. Corre el rumor por el bosque y ranas que cazan moscas en el río abandonan su tarea para unirse a aquella serenata nocturna.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Se aglomeran los cantos en una algarabía difícil de describir. Y más aún cuando el sonido comienza a traspasar las lindes del bosque, donde una enorme charca acoge una inmensa congregación de ranas de todas formas, tamaños y colores.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Cada segundo que pasa una rana se une a la gran fiesta del croar hasta que no existe en el mundo otro sonido, ni una sola rana sin colaborar con su canto al singular concierto.

Desde el hueco de un árbol seco una pequeña sombra escucha el estruendo con semblante preocupado –Creo que está no es una buena noche para salir a cenar, es el momento para comenzar a cuidar la figura. ¡Hoy comenzaré el ayuno y descanso!- Se da la vuelta y se vuelve a meter en su reconfortante cama. A los pocos minutos y a pesar del insoportable ruido el mosquito se queda dormido.

Esta noche soñará con terroríficas ranas de ojos saltones e insoportable canto.

¡CROAC!

El caballo que parece una oveja

El caballo que parece una oveja

A un lado de la carretera pasta tranquilamente el caballo que parece una oveja.

Blanco como una nube.

Con el pelo rizado, alborotado crecido como maleza en primavera.

Con salpicaduras en sus patas de trotar salvaje sobre los charcos y el barro.

El coche se va alejando.

El caballo que parece una oveja sigue pastando.

Trotando.

Saltando.

¿Balando?

___***___

Re subo este breve cuento inspirado en una ocurrencia de mi hija

Dentro de la caja

¿Qué hay dentro de la caja?

La dejé abierta y ahora está ocupada.

Fué solamente un segundo en que aparte la mirada,

Cuando esa blanca bola de pelo saltó,

Se acomodo

Y ahora descansa.

¿Quién podría atreverse a sacarla?

Fugaz recuerdo III

Recorrer una senda olvidada escondida bajo las agujas y cortezas secas de los pinos que lleva al corazón del bosque, ese era mi mayor entretenimiento en aquellos veranos en el pueblo.

Volaba la imaginación rodeado de las columnas de madera que se alineaban a mi alrededor como en un inmenso templo en honor a la naturaleza. Solía armarme con un palo retorcido e intuía como a mi alrededor observaban mis pasos mágicas criaturas que vigilaban que no dejará al descubierto sus secretos y existencia.

El crujido de las hojas secas bajo mis pisadas, cantos de pájaros desconocidos en las copas y el rasgar de las “chicharras” rompían el silencio hasta que llegaba a mi santuario. Un viejo árbol seco con el tronco retorcido en agonía. Solitario y casi oculto entre la maleza. Tan triste.

Me sentaba apoyando la espalda en él, mientras pasaba las horas puliendo cortezas secas sobre una roca dándoles forma de barcos. Una flota increíble de navíos que serían el orgullo de los siete mares.

Cuando los tonos del bosque se teñían anaranjados comenzaba el regreso a casa. Llevaba conmigo el mejor barco de la tarde que soltaría por los “caños” que bordeaban las calles para que navegará arrastrado por la corriente hacia un destino desconocido. Tal y como haría algunos años más tarde.

“Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión”

El capitán “Carapincho”

Tal vez hayas escuchado hablar de él, y si lo hiciste seguramente fue entre susurros y miradas atemorizadas. Es posible incluso que a tus oídos haya llegado la historia de su inmenso tesoro enterrado en una lejana isla olvidada de blancas playas y frondosa maleza.

Es mi deber advertirte que seguramente todo aquello que te cuenten sea cierto, más voy a completar esa historia con lo poco que conozco por boca de uno de sus también terribles marineros. No el más fiel por supuesto, pero sí el más indiscreto, al menos cuando el ron ha aflojado su juicio y lengua.

De profesión pirata, es conocido como capitán “Carapincho”. Ronda los cuarenta años aunque por las arrugas de su piel parece que pasaron muchos más inviernos. Lo cierto es que nadie puede decir a ciencia cierta su edad real ya que sus orígenes son desconocidos. Poco pelo en la cabeza que tapa de vez en cuando con un descolorido pañuelo de color negro con letras blancas que alguna vez debieron decir algo, aunque ahora solo se distingue la palabra MAR. Tupidas cejas parecen querer ocultar sus sesgados ojos del color del mar que le vio crecer, pero no en calma si no tempestuoso. Una boca pequeña aunque grande a la hora de soltar improperios, rodeada con barba de muchos días que de vez en cuando recorta algo, quizás para qué sus gruesos pelos de mil reflejos sigan haciendo honor a su apodo.

Un apodo que por supuesto le fue dado hace mucho tiempo por aquellos que más le temen y le siguen temiendo (Y si estás leyendo estás lineas tu también deberías hacerlo). Porque si la actividad de un pirata para que pueda llamarse así, incluye el saqueo, este del cual os advierto lo hace con uno de los bienes mas preciados que poseemos y que a veces pasa desapercibido: las risas de los niños.

Cada vez que arriba a un puerto o aborda un barco, busca sin descanso a los más pequeños, a aquellos que rien y lo pasan bien sin parar un segundo. Los somete a interminables sesiones de cosquillas cuyas risas pueden escucharse a kilómetros de distancia hasta que la última carcajada abandona sus a partir de ahora tristes cuerpos. Todo para llenar un carcomido cofre de madera. Su más codiciado tesoro.

Ninguno de sus acompañantes sabe el motivo, pero conjeturan con un hecho olvidado de un lejano pasado. Un niño sin risa que envidiaba a quienes la poseían hasta que decidió arrebatárselas.

Poco más pude sacarle al viejo marinero antes de que cayera dormido sobre la barra de la lúgubre taberna a causa de la borrachera, pero sirva esta breve información como advertencia si veis un navío bautizado irónicamente “Sonrisa”. Guardar vuestras risas a buen recaudo y no dejéis que os las robe este temible capitán pirata del cual os he hablado.

¿Donde están las nubes?

-¿Donde están las nubes?-

Preguntó un día despejado

Con el cielo azul celeste,

Estelas de vapor de aviones tejiendo tapices

Y el sol tan solitario brillando en lo alto,

Mientras el columpio iba y venía.

-Descansan en un castillo,

Allá en lo alto.

Donde se cargan de lluvia,

Donde fabrican los rayos.

Donde los días de frío

Estrellas de nieve salpican.

Donde reposan los deseos

Donde no existen los miedos

Donde la luna se oculta

Hasta que el sol tiene sueño.-