Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Categoría: Infantil

Cápsula temporal

Este verano viajé a la vieja casa de mi abuelo y en un cajón me encontré a mí mismo con cinco o seis años.

En un cajón,
un libro de ciencia ficción
y en su final,
en una hoja amarilleada
por el tiempo o la humedad,
el dibujo de un niño
de cinco o seis años.

Un robot
que flota en el espacio
como la imaginación
de este niño
de cuarenta inviernos.

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El caballo que quería volar

El caballo que queria volar.jpg

Un borrón en la distancia era cuando galopaba a toda velocidad por las verdes praderas.

Una mancha marrón dejando surcos entre la oscilante hierba salpicada por las multicolores pinceladas de la primavera.

El más bello equino intentando vencer a Céfiro en su terreno.

Cortando el viento.

Desafiando a los elementos.

Más desde potrillo, el corcel tenía un sueño.

Correr.

Trotar.

Galopar.

Volar hasta alcanzar el cielo.

Pastar entre las nubes y asomarse para ver el mundo encogido ahí debajo.

Saber que se esconde detrás del horizonte.

Formar entre los pájaros que viajan al norte.

Pintar estelas en el profundo azul del día y en el negro azabache de la noche.

En los fuegos que arden coloreando las auroras y ocasos del imperturbable ciclo diurno.

¿Un sueño?

Tan veloz viajó aquel día que casi sin darse cuenta, al final de la noche y estando a punto de desfallecer por el cansancio, llegó a la orilla de un inmenso lago.

Se metió en las frías y calmadas aguas para refrescar sus patas y calmar la sed.

Cerró los ojos y bebió con el rumor del agua, el viento en las ramas y el graznido de una lejana urraca como acompañamiento.

Calma y libertad.

Al saciarse y abrir los ojos, se halló en mitad del cielo formando parte de un amanecer.

Petrificado, observó como el sol imperturbable nacía cerca de él.

Como los únicos retazos de tierra visibles formaban parte de horizontes lejanos.

Como unas nubes tormentosas se alejaban y se escondían detrás de las montañas.

Como un infinito arco iris enmarcaba la estampa más maravillosa que jamás había contemplado.

El espejo que era las aguas del lago le habían sumergido en el cielo, y el caballo se encontró en mitad de la inmensidad, viviendo al fin su anhelado sueño.

—***—

Resubo este cuento que escribí en el nacimiento de mi hijo Héctor

Por caridad

Hace ya una hora que se despidió la anciana pordiosera llevándose el par de cartones de leche que doné cuando llamó a la puerta suplicando caridad. Miro a través de la mirilla y allí continua ella. Inmóvil en mitad de la penumbra del descansillo mirando fijamente la puerta con esos ojos oscuros y brillantes.

«¿Y si la ha ocurrido algo? ¿Algún tipo de ataque cerebral?»

Me saca de las elucubraciones el sonido de la puerta del portal. Seguramente es mi vecino Luis que regresa de trabajar; la encontrará ahí, paralizada en mitad del descansillo. Me quedo observando la escena.

Se escuchan pasos y tintineo de llaves. Parpadea la lámpara. La puerta del ascensor comienza a abrirse.

«¿Señora? ¿Le pasa algo?»

Luis pronuncia sus últimas palabras. Un afilado cuchillo de cocina surge de entre los harapos que viste la anciana y rebana su yugular. Una fuente de sangre comienza a salpicar todas direcciones. Luis trata desesperadamente detener la hemorragia con sus manos; de evitar lo inevitable. Cuando deja de gorgotear y convulsionarse, los paramentos chorrean el viscoso y rojo fluido. La sangre comienza a colarse por debajo de la puerta de mi apartamento, mientras la señora parece congelada e inmutable como si no hubiese ocurrido nada.

Quedo petrificado con todo mi cuerpo temblando y con violentas náuseas que trato de controlar.

«Calma… Mantén la mente fría… Aléjate de la puerta silenciosamente y llama a la policía…»

Mis músculos parecen reaccionar. Me dirijo al salón, no enciendo la luz y agarro el teléfono.

«En este momento todos nuestros operadores están ocupados… Manténgase a la espera…»

Como una escultura mantengo el auricular pegado al oído.

«Hijito… Se que continuas ahí…»

Me sobresalta la voz de la anciana. Demasiado fuerte y clara para continuar en el descansillo. Escucho el fuerte ruido de una puerta cerrándose; un paso; otro paso. Puedo distinguir la silueta de la anciana en el umbral de la puerta. Brillan sus ojos con el reflejo de la luz de farolas de la calle que entra a través de la terraza. Brilla también el cuchillo con tonos carmesí en su mano. Mira directamente hacia mi posición.

«Ha contactado usted con la policía. Agente José al habla ¿En qué puedo ayudarle? »

Trato de responder y no me es posible. Apenas logro dejar escapar un suspiro por el tajo que súbitamente se ha abierto en mi garganta. Trato en vano de evitar que la sangre se derrame. Intento gritar y caigo al suelo a los pies de la anciana que me observa impasible desde las tinieblas con esos ojos brillantes desangrarme.

Pequeño gorrión nocturno

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Pequeño gorrión nocturno de alas café y pico de plata.

¿No ves que el sol ya se escondió y la luna ya canta?

Es hora de desplegar tus alas y bailar al son del viento entre las estrellas. Planear sobre las luces de las ciudades que se apagan. Sentir que la capa de oscuridad te envuelve para que las rapaces nocturnas no puedan criticar esa libertad que siempre te acompaña. Tal vez posarte en una alambrada, atusar tus suaves plumas mientras silvas y descansas tus negros y brillantes ojos ante la proximidad del alba.

Pequeño gorrión nocturno, la noche por desgracia se acaba. Es hora de replegar las alas, cerrar tus ojitos y soñar hasta que inevitablemente la noche susurre…

¿No ves que el sol ya se escondió y la luna ya canta?

«Pequeños cuentos de un bufón loco» – Gratis la edición digital los dias: 12, 13 y 14 de febrero

Cada página te llevará a un nuevo mundo

Tal y como reza el título de la entrada, durante todo este fin de semana, para celebrar la publicación de mi libro «Pequeños cuentos de un bufón loco», estará disponible de forma gratuita la edición digital (Kindle).

Para aquellos que no lo sepan, se trata de un libro de microcuentos y micropoemas infantiles ilustrado compuesto de 46 senryus (Micropoemas) y 47 historias (Cada una se puede leer en aproximadamente un minuto, pues constan de unas ciento veinte palabras). En cuanto a la temática, he querido que cada historia sea un viaje a un mundo diferente, así que encontrareis en sus paginas de todo: Dragones, fantasmas, brujas, piratas, dinosaurios, objetos magicos, demonios, al Doctor Arroyo y su fiel ayudante Álvarez, el bufón loco, extraterrestres, mitología… ¡Y más!

Asi que aprovechad la oportunidad y descargarlo ¡Estoy seguro que os gustará! Y si podeis, sacad un minuto y dejar reseña en la pagina de Amazon o donde querais (Goodreads, vuestros blogs…) pues es la unica forma de que tenga algo de visibilidad en las distintas plataformas.

Podeis conseguirlo en los siguientes enlaces (Pongo los paises desde los que me seguís asiduamente):

ESPAÑA

FRANCIA

ALEMANÍA

INGLATERRA

MÉXICO

EEUU (RESTO DEL MUNDO)

¡Muchisimas gracias por leerme!

Pequeños cuentos de un bufón loco

La cubierta me ha quedado muy chula

Despues de unos cuantos meses trabajando en mi libro «Pequeños cuentos de un bufón loco», al fín están disponibles, tanto la edición impresa como la digital en Amazon.

Toda historia tiene un comienzo – Así quedan als paginas impresas

Es de recibo explicar que este libro lo he escrito de cero como un regalo para mis hijos Minerva y Héctor. He diseñado todo con el proposito de que la edición impresa sea a color con ilustraciones, que cada página te transporte a un nuevo mundo y que puedan ser leídos en apenas 1 minuto.

La imagen de la cubierta me encanta como me ha quedado

Cada microcuento se compone de aproximadamente 120 palabras, que son las que con tamaño de letra 16 (Esta pensado para que pueda ser leido sin problema por un niño que está aprendiendo a leer), entran en una página. En lugar de título, cada cuento lo he acompañado de un «Senryu» (Poema de origen asiatico de 5-7-5 sílabas respectivamente), que como sabeis (O si no lo sabeis, ahora ya si) escribo normalmente (Vease mis libros «Haikus estacionarios» y «Entre el cielo y el mar: 366 Haikus y Senryus para un año cualquiera») y una ilustración.

El primer cuento como tal – Todo el resto tiene un formato similar

El libro se compone de 45 microcuentos que se enmarcan en el interior de uno, en que el «Bufón loco» narra dichas historias a su público, y a su vez todo va enmarcado en una historia «onirico-espacial» que se desvela en el epílogo. Esto lo he pensado así, para acercarme a los libros de cuentos clasicos (Como «Las mil y una noches») en lugar de a los que actualmente se escriben que suele ser una unica historia con un claro componente educativo

Yo con mi libro no quiero educar… ¡Quiero que sueñen con mundos mágicos!

Esta es la muestra de impresión

Como es de suponer, la edición kindle no mantiene el fondo a color de las páginas impresas, aunque si que he mantenido las imagenes. Es lo que tiene un formato que puede ser en B/N, Color, Horizontal, Vertical…

Respecto a los cuentos, aunque son de claro caracter infantil (No encontrareis sangre ni cosas truculentas, aunque si mi sentido del humor) estan cargados de referencias y personajes que he utilizado en otras de mis historias, asi que si me leeis normalmente seguro que mas de una sonrisa os saco.

Este el formato Kindle a color

Para aquellos que hayais llegado hasta aquí y hayais encontrado interesante la propuesta del libro, os adelanto que la edición Kindle la pondré gratis para todos (Si alguien esta inscrito en «Kindle Unlimited» podeis leerlo gratis desde ya) este fin de semana (12, 13 y 14 de Febrero de 2021) y los dias (6 y 7 de Marzo (Coincidiendo con el cumpleaños de mi hija Minerva y el mio)). Os animo a estar atentos (Pongo entrada recordatoria esos dias), descargarla (Es vuestra para siempre) y si podeis, dejar reseña en Amazon, ya que tener reseñas es la única forma de tener visibilidad en la plataforma.

Y esta la edición kindle B/N

¡Muchas gracias y espero que os guste!

Consigue la edición Impresa aquí:

ESPAÑA

RESTO DEL MUNDO

Consigue la edición digital aquí:

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RESTO DEL MUNDO

Pequeños cuentos para grandes soñadores – Work In Progress

Conozco otros mundos, pero están en mi cabeza

Puede ser que el blog parezca dormido, pero este bufón loco no para de crear locuras… Y mi próxima locura será un libro que contenga historias e ilustraciones como estas… (Todo obras mías :D)

La idea es publicarlo antes del 6 de marzo y hará las veces de regalo para mis hijos Minerva y Héctor…

Aún queda trabajo pero está muy avanzado el manuscrito (Después corregiré errores en los textos, pero eso es ya «postproducción»)

¡Espero que os guste lo que muestro!

Cantos de rana

-¡Croac!-

Canta una rana entre los juncos a la orilla de un estanque con la luna como un queso reflejada en la quietud de sus aguas.

-¡Croac! ¡Croac!-

Una de sus hermanas acude a la llamada y juntas comienzan un dueto.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Una pareja más de batracios escucha el recital y decide qué tal vez unos coros no vendrían mal.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

En algún lugar en mitad del estanque en una preciosa agrupación de nenúfares cuatro ranitas jovencitas se animan con el croar que se escucha desde la orilla y comienzan a replicar los cantos como un eco en la distancia.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Al otro lado del estanque, junto a un viejo y llorón sauce una reunión de ranas se ve interrumpida por el canto, sus coros y su eco. Deciden por unanimidad no ser menos y cantar con energía su propia melodía.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

El caos sonoro agita las aguas. Corre el rumor por el bosque y ranas que cazan moscas en el río abandonan su tarea para unirse a aquella serenata nocturna.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Se aglomeran los cantos en una algarabía difícil de describir. Y más aún cuando el sonido comienza a traspasar las lindes del bosque, donde una enorme charca acoge una inmensa congregación de ranas de todas formas, tamaños y colores.

-¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac! ¡Croac!-

Cada segundo que pasa una rana se une a la gran fiesta del croar hasta que no existe en el mundo otro sonido, ni una sola rana sin colaborar con su canto al singular concierto.

Desde el hueco de un árbol seco una pequeña sombra escucha el estruendo con semblante preocupado –Creo que está no es una buena noche para salir a cenar, es el momento para comenzar a cuidar la figura. ¡Hoy comenzaré el ayuno y descanso!- Se da la vuelta y se vuelve a meter en su reconfortante cama. A los pocos minutos y a pesar del insoportable ruido el mosquito se queda dormido.

Esta noche soñará con terroríficas ranas de ojos saltones e insoportable canto.

¡CROAC!

La otra niña

niña

Ella y yo somos como almas gemelas.
Siempre coincidimos en los mismos sitios.
No tenemos necesidad de hablar para pensar lo mismo, como si nuestras mentes estuvieran conectadas de alguna mágica manera.
Si yo sonrío, ella sonríe.
Si llora, lloro.
Si me escondo, se esconde.
Si sale para sorprenderme, salgo y la sorprendo.
A veces intentamos darnos la mano, acariciarnos, abrazarnos, besarnos…
Ahora que nos hemos ido pienso en ella, como seguramente ella esté en mi pensando.
La otra niña.
La niña que vive en el otro lado del espejo.

La fuente de la vida

La lágrima manó y resbaló siguiendo las depresiones y elevaciones que formaban la topografía de su rostro. En cada milímetro cuadrado iba dejando su salada huella y una minúscula parte de su misma esencia en cada poro y surco de la fina piel que atravesaba. Llegó al fin de su viaje cuando dejó atrás la comisura de los labios, el lugar donde abrúptamente se abría el abismo del universo. Quedó suspendida balanceándose agarrada al filo, pero la inercia empujaba y finalmente se desprendió iniciando la caída libre hacia el infinito.

En su descenso reflejó soles y lunas. Lejanas constelaciones. Estrellas fugaces. Galaxias y nebulosas. Campos de asteroides. Agujeros negros…

Finalmente en algún indefinido momento se estampó contra el árido suelo de un orbe errante. La fuerza del impacto repartió el fluido de la lágrima alrededor del planeta que se había interpuesto en su trayectoria dando a luz a un nuevo océano. Un océano que sería el origen de la vida misma en aquel inhóspito astro.

La Diosa se secó el resto de lágrimas y se alejó de allí para siempre. Ni siquiera reparó en el diminuto planeta en el que por azar había creado vida.