Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Categoría: Blog-literario

Frases célebres II – Libertad

‘Sí, desde luego. Todo el mundo quiere ser libre, sí… pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro qué no les digas jamás que no son libres, por que entonces se dedicarán a matar y a mutilar para demostrar que lo son. Sí, sí… están todo el día dale que dale y dale que dale con la libertad individual. Y ven a un individuo libre… y se cagan de miedo.’

Easy Rider – 1969

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Crónicas de un bufón loco – Sobre la selección de escritos del libro

Quieres publicar un libro y tienes un blog lleno de escritos de todo tipo de tamaño, temática, estilo… ¿Que posibilidades tienes a la hora de compilarlos en un libro? ¿Piensas que es fácil? Voy a exponer mis ideas y el porqué de la selección que he realizado para “Crónicas de un bufón loco”.

La primera opción es la más fácil. Agarras todo el contenido y tienes en un momento un tomo de más de 600 páginas. Una obra inmensa y atemporal que llega para hacer temblar los cimientos de la literatura universal… Una obra que no va a leer ni el “TATO”.

¿Cuántos de vosotros habéis comprado un libro de un autor desconocido que cumpla estás características?

Con el argumento de arriba dejó claro que esta no es la mejor opción, así que paso a la siguiente.

Por estilo. Selecciono por ejemplo todos los “Pseudo poemas” y los planto ahí en un libro que compendia la belleza del universo y que aquel que lo lee no puede hacer más que contemplar maravillado un nuevo amanecer de la lengua… Pffffffffff….

Hay que ser consciente de las limitaciones de uno y ni soy poeta ni pretendo serlo. Eso prefiero dejarlo a aquellos que poseen un mejor control de la palabra y de la rima y de…

Llega entonces la gran pregunta:

¿Que ofrezco yo?

Corregirme si me equivoco, pero pienso que el fuerte de mis escritos es el caos. Cada vez que escribo no me paro a pensar que escribo. Tengo una idea y la plasmo sin más, dejó que su propio espíritu diga que estilo tendrá. Luego esa idea hace que fluya su reverso, y me sale otro escrito dando la vuelta al argumentario del primero, haciendo que siga un camino diferente. Igual de bueno. Igual de malo. Es la esencia de lo que hago, y si el que me sigue tras leer algo de lo que escribo se para a pensar un instante en lo que a leído y le da su propia interpretación… ¡Pues he logrado mi objetivo!

De esta forma, mi opción a la hora de seleccionar los 35 escritos es que de alguna forma leerlos de continuo generen pensamientos y diferentes formas de ver el mundo. Es una lectura rápida que estoy seguro que quien se anime a seguirla lo hará de una sentada. Y al terminar se preguntará que ha leído realmente.

¿Y que ha leído realmente?

Amor, desamor, vida, muerte, alegría, tristeza, nostalgia, esperanza, desesperanza, futuro, pasado, presente, sueños, mitología, reflexiones, magia, secretos, luz, oscuridad, terror, viajes, amor verdadero… Y todo lo contrario.

¿Es corto?

Juzgarlo vosotros. Yo pienso que es exactamente lo que quería que fuera. Y lo tenéis aquí, a un par de clicks (Y hoy la edición digital GRATIS (Aunque la edición en papel en teoría también la incluye siempre)):

Consigue “CRÓNICAS DE UN BUFÓN LOCO” AQUÍ

¡Espero vuestras opiniones!

Aquí la primera víctima poseedora de la primerisima primera edición e impresión de “Crónicas de un bufón loco”. Un genio del mal como todo buen Excelentisimo Dr. En Historia del Arte que se precie de serlo… En concreto este es su reflejo bueno encerrado al otro lado del espejo.

Microcuento – El primer tren I

En la estación de las almas perdidas deje partir el último tren hacia el olvido. En su lugar elegí esperar pacientemente sentado en el andén que llegara el primero con destino al Infierno.

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Ya disponible “Crónicas de un bufón loco” en Papel y Kindle… AQUÍ

Próximamente o tal vez no tanto…

Imagina que recopilas un puñado de sueños y los mezclas a conciencia hasta conseguir una mezcla homogénea en la que cada bocado se distinguen trazos de diferentes
oníricos sabores.

Ahora imagina que con la masa resultante horneas una bandeja llena de deliciosas galletas. Pequeños bocados que digieres en un instante pero que dejan un exquisito regusto en el paladar.

¡Pero cuidado!


Unas pican. Otras son dulces. Otras saladas. Alguna te trae gratos recuerdos y otras…

Esta selección de treinta y cinco escritos son las “galletas literarias” que compilo en este tomo. Seleccionadas para
que cada mordisco sea un viaje sin retorno a un nuevo paraje donde cualquier cosa es posible.

¿Te apetece una galletita?

VERSION KINDLE

VERSIÓN PAPEL

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Suelo cumplir las amenazas, y finalmente he realizado una pequeña selección de mis escritos. Un pequeño libro de piezas dispares y cortas con el denominador común de que invocan sentimientos. El orden en que están puestos le da una especie de sentido en conjunto aunque cada uno sea diferente. En este momento está disponible ya la versión Kindle, y en pocos días estará la de papel.

Los próximos días ire comentando algunas cosillas al respecto. Solo adelanto que aquel que se “aventure” a hacerse con una copia (Tranquilos, no os arruinará precisamente) me deje “feedback” aquí, en Twitter o Instagram… Puede que el futuro le traiga alguna sorpresa.

¡Muchísimas gracias por leerme!

El “Héroe” de taberna

“Héroe” de taberna
Polemista político sin igual
Abanderado de la bandera
Defensor a ultranza de la familia tradicional

Bebedor profesional
Cerveza
Coñac
Whisky
Da igual

Subirás las escaleras
A tu apartamento a duras penas
Pero subiras
Donde te aguardan
Tu mujer asustada
Magullada
Amoratada
Dos hijos que te prefieren evitar
Y tu cartón de vino “letal”
“Cumbre de Gredos” o similar

“Principe valiente” de mierda
A la hora de gritar
Insultar
O golpear
Antes de dormir a pierna suelta
A la vera de quién llora
Suplica
Y reza
Por un cambio que no llegará
O llegará como un suceso más
A sumar
En esa vergonzosa lista
Que no debería existir jamás

A tinta

Al recordarlo todos reconocemos que tenía una habilidad extraordinaria para el dibujo a tinta. Cualquier garabato con cuatro trazos y un par de sombreados lo transformaba en una imagen hiperrealista que parecía exceder los límites del plano en el que se había dibujado. Volúmenes imposibles que te hacían plantear si podían ser palpados o si la tinta que ahí había en realidad sobresalía. Perspectivas que te animaban a introducir la mano en ellas para tocar lo allí plasmado. Siempre le observaba hacerlo en las reuniones. El y su cuaderno de cuadros que según íbamos divagando en cuestiones de trabajo, él iba rellenando con imágenes que cobraban vida ante nuestros ojos. A veces incluso parecía como si se movieran ligeramente. Lo suficiente como para preguntarse si había ocurrido o no en realidad.

Lo triste del caso es que el día que desapareció nadie pareció reparar en el hecho. Si obviamos aquella habilidad, nunca se hacía notar. Su puesto estaba situado en una esquina sin apenas visibilidad, y pocos de sus compañeros cercanos le habían escuchado alguna vez hablar. Ni siquiera estábamos seguros de cuál era su trabajo exacto. El únicamente iba, venia, asistía a reuniones y maravillaba a los que reparábamos en ello con sus imágenes de otro mundo.

Un día, pasado el tiempo se incorporó a la oficina un nuevo compañero. Un joven con el título recién sacado. El coordinador nos dijo que aquella mesa vacía seria su nuevo puesto. Me ofrecí a ayudarle a ocuparlo y presentarle a la plantilla en aquel su primer día. Cuando llegamos con el nuevo material el chico se quedó blanco. Sobre la mesa descansaba una pistola y un casquillo. ¡Era increíble el nivel de detalle de aquellas imágenes! Posiblemente su mejor obra. Hasta las sombras parecían proyectarse y difuminarse. Pase el dedo para cerciorarme de que no era real. Era casi palpable. Se lo explique al nuevo que pareció asombrado. Lo que no pude explicarle fue la extraña mancha de lo que parecía sangre seca en la pared. Como si alguien se hubiese metido un disparo en la cabeza y esta hubiese reventado en aquel mismo sitio.

¿Una última broma de mal gusto?

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Relato publicado originalmente en buenosrelatos. He hecho un par de arreglillos estilísticos en partes que no me convencían. ¡Espero que os guste!

La noche de los juguetes zombie

En la penumbra podía ver una horda de rostros bien conocidos. Recuerdos de su infancia caídos. Pepito Grillo, Balou, Mogli, Jafar, Ariel, Heidi, Clara, David el Gnomo y su esposa Lisa, Snorkels, Mickey, Maléfica, Bambi, Blancanieves, Lilo, Stich…

Eran todos ellos pero en las tinieblas sus rostros tenían algo siniestro mirándolo con ojos vacíos e inertes. Un escalofrío de auténtico horror recorrió su espinazo.

¿En que se habían transformado todos aquellos recuerdos de la infancia?

Sintió un leve movimiento entre las filas. Una masa rechoncha y deforme dió un torpe paso al frente, lo justo para que un fugaz rayo de luz iluminará su rostro. Un rostro bien conocido que ahora era la auténtica representación del terror. Don Pimpón emitió un gorgoteante gruñido y el resto de muñecos comenzó su procesión para devorarle.

Había comenzado la noche más larga.

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Vale, este texto es una excusa para dar contexto a la foto que hice junto a mi hija Minerva en la que el pitufo bateador se enfrenta a “The night of the living Toy Zombies”. El contraste hace que los rostros queden siniestros (Si amplias ves que caras como la de Clara la amiga de Heidi parezca sacada de una peli de terror japonesa)… Y si… A esto me dedico a jugar con mi hija XD

Microcuento – Añoranza

Se marchó por siempre dejando la casa envuelta en tinieblas. Me tornó alma en pena encadenada eternamente a su recuerdo. Ver el ataúd en el que pasamos tan placenteros momentos vacio era como tener atravesada una estaca en el corazón.

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Microcuento para Twitter publicado en microcuento.es

Microrrelato – Pequeño mundo III

A veces, en los momentos mas solitarios perdía la mirada en el lejano horizonte y dejaba que los pensamientos viajaran al pasado, hasta su bola de cristal. Aquel que había sido su hogar y al que jamás podría regresar.

Su última visión fue un triste y solitario campo nevado teñido de grises. Los que le vieron morir dicen que jamás vieron una sonrisa tan sincera.

Tremenda tormenta

Cariño ten cuidado que dicen qué va a caer una tremenda tormenta – Me dijo secándose las manos con un viejo paño de cocina.

Me acerqué y planté un sonoro beso en su mejilla: – No te preocupes, estaré únicamente un rato fuera

Me puse una chaqueta y cerré la puerta trás de mí. Afuera reinaba la oscuridad, y no se sentían ni movimientos ni sonidos. La calma antes de la tormenta.

Caminé en dirección a ninguna parte y sin previo aviso comenzaron a caer “chuzos de punta”. Me quedé maravillado viendo aquel espectáculo. En el cielo nocturno la más inmensa lluvia de estrellas había estallado llenando el universo de deslumbrantes trazos y destellos. No pude hacer más que abrir los ojos y los brazos y mirar el firmamento empapándome en aquel baño de luz.