Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Categoría: Blog-literario

Siendo aún un niño me enamoró una estrella – Ya disponible

Ya está disponible la edición impresa de mi nuevo libro “Siendo aún un niño me enamoró una estrella”. Un libro de micropoemas ilustrados que juntos forman un enorme viaje espacial.

La idea del presente volumen nació mientras preparaba la segunda edición de mis «crónicas de un bufón loco». Allí, revisando el microrrelato «la estrella solitaria» y el poema «descubridor de un nuevo mundo» (ambos de ciencia ficción), imaginé un gran viaje galáctico compuesto por cien micropoemas a modo de canto épico, con estructura similar a los Haikus y Senryus (Tres versos sin rima, con métrica de 5 – 7 – 5 sílabas), cada uno acompañado de una imagen.

Con dicha idea en mente me puse a escribir, y los cien poemas se hicieron realidad en pocos días.

Las imágenes son diseños únicos que he realizado a partir de fotografías, recursos de uso libre e imágenes de arte clásico con temática mitológica.

Aunque inapreciable, la historia que se narra está dividida en dos fragmentos:

El primero es un viaje por el sistema solar, presentando características de cada uno de los astros, y referencias al origen mitológico de sus nombres. En estos, se intercalan algunos sucesos aislados que podrían tratarse como lógicos en un supuesto viaje espacial (A excepción del encuentro «inesperado» alrededor de Saturno). Finaliza en el capítulo «El camino tenebroso».

Una de mis obras

En el segundo fragmento, me adentro en terrenos más fantasiosos, donde el viaje nos guía a emplazamientos y situaciones del carácter social o existencialista que siempre me ha gustado tratar cuando escribo, y que encarrilan la «epopeya» hacia su inevitable conclusión.

Y aquí otra más…

Solo espero que disfrutéis de este viaje tanto como yo creándolo.

Podéis conseguirlo por 5€ en el siguiente enlace:

“Siendo aún un niño me enamoró una estrella”

Y si no sois de España, simplemente escribir el título en el buscador de vuestro “Amazon” local y allí lo encontraréis 😀

Y como despedida un pequeño vídeo en el que se pueden ver las imágenes. La música de Mozart.

https://youtu.be/djsIfLpB2OQ

Microcuento – Mirando el mar

Mirando al mar soñé con la isla de mis sueños. Con sus torreones cubiertos de musgo y sus cúpulas de geometría imposible. Con sus amaneceres y ocasos despidiendo haces de oro y plata. Y con su destrucción a manos del horror indescriptible surgido de mis más profundas pesadillas.

¿Que es el amor?

— El amor es aquello que nos hace humanos y por ende diferentes a vosotros los androides. Para que pueda entenderlo un ser artificial como tú, comenzaré diciendo que es una sentimiento alejado de los límites de la lógica. Posiblemente el origen de todo. Nace sin previo aviso, y siguiendo patrones aleatorios. Imagina que en el interior de tu avanzada inteligencia artificial hubiesen diseñado un vacío en el que las corrientes eléctricas que son tus razonamientos pudiesen enmarañarse generando nuevas formas de ver el mundo. Aquí no hay matemática ni física. “A” puede ser igual a “R” sin que la ecuación pueda despejarse. Como habrás deducido, no es un proceso carente de errores, de hecho, en la mayoría de las ocasiones el resultado es un error. Un error que duele y quema por dentro. Un error que modifica el interior del que lo ha sufrido. Un error cuyo resultado suele desembocar en noches solitarias y lloros en la oscuridad. Un error que cuando lo aceptas te hace mas fuerte. Posiblemente es el motor principal de nosotros como especie animal. Es cierto que hay quien no logra sobreponerse al dolor causado, y que acaba tomando decisiones erróneas como darse a las drogas o el alcohol, o peor aún, saltando de un piso cincuenta hasta estamparse contra el suelo.

Supongo que tras esta explicación estarás preguntándote: ¿Por qué no anulamos el amor si trae dolor? Te voy a contar un secreto a voces. ¿Conoces la frase “El amor es ciego”? Esa es la auténtica respuesta. Llega sin previo aviso y sin poder hacer nada para evitarlo. Durante el tiempo que estás enamorado, el dolor deja de existir. Es una voluta de humo que no importa absolutamente nada. Dejas de ver los inevitables fallos de tu amante y olvidas los tuyos. Incluso si no eres correspondido, acabas suspirando por tu amado y enalteciendo cualquier gesto que hace. Es una suerte de nirvana en el que no tienen cabida los malos sentimientos.

¿Sabes porque estás aquí haciéndome vibrar de placer?

Precisamente por amor. Amor no correspondido, pero amor al fin de al cabo. Cada vez que estoy en su presencia me pongo a temblar. Me humedezco solo de imaginar noches interminables de pasión a su lado, y claro, necesito apagar de alguna manera ese fuego que arde en mi interior. Cada vez que me acaricias; que siento tu roce; tu tacto… imagino que él está a aquí conmigo, deseando lo que yo deseo, y suplicando silenciosamente poseer cada uno de los milímetros cuadrados de mi cuerpo. ¿Entiendes ahora por qué pagué por tu cambio de rostro? Pareces él en casi todos los aspectos. Una ilusión que necesito vivir, aunque sepa perfectamente que es una mentira. Pero en ocasiones la mentira es menos dolorosa que la verdad.

Espero que hayas entendido lo que he tratado de explicarte, al menos su concepto general. Ahora te voy a pedir un favor. No preguntes más y follame como si fueses el y llevaras una existencia deseando que fuese tuya. Follame y haz que imagine por unas horas que vivo un sueño. Hasta la extenuación. Hasta que mis gemidos queden grabados para siempre como un eco en las paredes de este motel. Haz que mañana al despertar, esté tan agotada de follar que al verle no sienta ese deseo…—

—Sus deseos son ordenes señora— La unidad K0MPAN1ON de última generación activó el protocolo de “placer intenso”. Aquel que lo diferenciaba del resto de androides de placer del mercado. Se acercó a Mía y Mía dejó escapar un inaudible suspiró al imaginar el futuro inmediato que la aguardaba…

___***___

Aquí un relato que en realidad es mi aportación a una “novelette” escrita conjuntamente en un grupo de Facebook que al final no se completó. Aproveché y escribí la segunda parte, aportando una especie de relato que puede continuarse o servir de texto único. Me gusta por su aspecto de monólogo filosofico-existencial.
¡Espero que os haya gustado!

El bufón melancólico

Una breve pero bella historia de amistad

Buscando estrellas

Buscando estrellas
circulamos sin rumbo.
¿Acaso esperan?

La ciudad sin Esperanzas – Acróstico

Se despierta un día más
Idiotizada la ciudad Sin Esperanza
Nuevo día de presente sin futuro

Elevando grises nubes hacia el cielo
Se mueven huecos y sombríos rostros
Pateando las aceras como autómatas
Especímenes de mentes vacías
Rotos corazones de paja seca
Ardiendo consumidos por la desidia
Nada que merezca reseñar o recordar
Zánganos nacidos para trabajar
Atrapados en falsa libertad
Sin destino ni voluntad

___***___

Resubo este acróstico. El que da inicio a “Crónicas de un bufón loco”

¡Espero que os guste!

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Caminando

Solo desierto
y ruinas a mi paso.
Seguí avanzando.

El extranjero

—Mira a ese hijo de puta, andando como si nada por nuestras calles. Ahí, riéndose de nosotros porque nos toma por gilipollas. Aprovechándose de nuestra buena voluntad. Quitándonos el trabajo y nuestros recursos. Despilfarrando lo que hemos creado con nuestros esfuerzos. Me da asco imaginar que roza a nuestras mujeres y niños. Que respira nuestro aire. Que podemos respirar sus sucios y apestosos vahos. ¡Dios, me entran ganas de vomitar solo de pensarlo! Pero este cabrón se lo va a pensar dos veces antes de volver por aquí. Va a saber que ni él ni su familia debían de haber pisado nuestra tierra. ¡Ja! ¡Quieto ahí maldito bastardo! —

Se dirigió apresuradamente con ojos inyectados en sangre hacía la oscura figura qué se giró para observarlo asombrada.

¿Sabía realmente a quién se dirigía?

No llegó siguiera a acercarse. A pocos metros de distancia unos viscosos tentáculos le habían atravesado el pecho dejando al descubierto un corazón palpitante que derramaba chorros de sangre sobre la acera.

La figura continuó caminando como si nada. Nadie se dignó a mirar el rostro desencajado de aquel hombre. Nadie se planteó siquiera socorrerle. El cuerpo se quedó ahí tendido convulsionándose hasta que la muerte paró aquel grotesco espectáculo.

Tal vez habría sido mejor para él plantearse quién es el auténtico extranjero en este planeta que habitamos.

Nueva vida

I

Estaba claro que éramos diferentes. Engranajes defectuosos del gran mecanismo en que había evolucionado la humanidad. No encontrábamos sentido a malvivir entre los cientos de millones de zánganos que pueblan la mayor de las Megapolis en ese ciclo eterno de trabajo, consumo y sueño.

Era solo cuestión de tiempo que tomáramos caminos diferentes, y una nebulosa mañana de lo que antiguamente llamábamos primavera comenzamos a caminar por el único camino que se alejaba de la monstruosa urbe.

II

Cada paso al frente dejaba un poco atrás aquel horizonte de hormigón, acero, cristal y smog. Lentamente fuimos observando como el paisaje antes gris y monótono tomaba brillantes tonos verdes que respiraban e insuflaban vida, y antes de que nos quisiésemos dar cuenta habíamos retrocedido un millón de años en el tiempo hacia un lejano pasado. A una época olvidada sin electricidad, agua corriente o internet. A merced de la climatología y los caprichosos ciclos de las estaciones.

Todo lo que podíamos conseguir tenía plasmado su precio en gotas o litros de sudor. Volvimos a descubrir el fuego, y las frías noches de invierno las pasábamos alrededor de una hoguera contando las historias que nos susurraba el viento hasta que nos quedábamos dormidos soñando con esa nueva vida en uno de los incontables poblados que fueron abandonados hacia ya unos doscientos años, cuando la gente de entornos rurales dejó de ser necesaria.

III

Pero los tentáculos de la humanidad son largos y devastadores. Éramos libres y la libertad se paga con sangre y olvido. Toda rama que crece en dirección equivocada debe ser podada, y un amanecer cualquiera sobre una loma a las afueras del poblado aparecieron las siluetas de un pelotón de soldados.

No hicieron preguntas. Únicamente dispararon, y los que quedamos vivos fuimos encerrados por siempre donde no se supiese jamás de nuestra existencia y utópico sueño de cambio.

Y así fué como comenzó y terminó un intento de vivir. De vivir una nueva vida en este mundo sin futuro para el auténtico soñador.

En la ciudad sin Esperanza

Tenía los pies descalzos,
un pantalón remendado,
camisa a cuadros
con mil lamparones
y en sus finos labios,
una humeante colilla
que tiró medio consumida
algún desgraciado.

Yacía sobre un cartón
húmedo y desgastado,
y a su lado,
junto a un sarnoso chucho
dormitando,
para paliar el hambre,
un cartón de vino blanco.

En la ciudad Sin Esperanza
La humanidad deshumanizada
pasaba a cámara rápida
como sombra diluida
sobre acera y asfalto,
de un lado a otro,
sin reparar en su rostro.

A nadie importa un despojo
desechado como tantos otros.
A nadie importa un niño
de tan solo ocho años.
Solo.
Tan solo.