Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: marzo, 2022

B – Necesitamos guerra

Una simple chispa y comienzan a crepitar las incontrolables llamas de la guerra. Necesitamos guerra para vivir. Coger un fusil de asalto colgado y atado con telarañas a nuestro sombrerero y salir a disparar. Disparar indiscriminadamente. Al cielo o a tu vecino, lo mismo da. Sembrar de cuerpos inertes las calles, los bares, los parques y hacer que fluya la sangre. La sangre que alimente el nuevo renacer del hombre.

La solución a todos nuestros problemas es la guerra. Siempre lo ha sido y lo será. Fuente de nuestra evolución. Evolución forjada a fuego, sangre, acero, pólvora y lágrimas. Mares de lágrimas. Necesitamos guerra porque todo se acaba. Porqué sin guerra guerreamos y echamos bilis sobre todo lo que alguna vez construimos pensando en un futuro.

¿Quién quiere un futuro cuando se puede respirar y saborear la guerra?

___***___

Cada día que pasa crece en mi cabeza la idea de que inminentemente va a estallar una catastrófica guerra. Las piezas están ahí colocadas y solo falta ordenarlas. Terrorismo, desinformación, odio al vecino, crisis, trabajos precarios, descenso demográfico, egoísmo generalizado, indiferencia, cambio climático, aumento de la desigualdad…

Son tantos factores confluyendo en una única dirección que a la mínima puede saltar la chispa. Sobre todo porque la guerra siempre ha salido al paso para solventar todos los problemas. Todos los problemas del equipo vencedor.

¿Que opinas de esto?

Publicado el 10 de Octubre de 2020

Anuncio publicitario

Relato – La fuente

Buscando santuario en un paraje apartado de miradas ajenas, llegué a una plazuela olvidada por el tiempo, situada al final de una intransitada callejuela tras las irregulares líneas de viejas edificaciones en ruinas. Allí, inmutables, reposaban las aguas de la fuente.

Una fuente de piedra entre las sombras de enmarañadas hiedras y milenarias higueras, cuyas ramas enroscadas elevaban a la categoría de arte la caprichosa arquitectura de la naturaleza. Formando cúpulas y arcos de tonos verdes imposibles acompañadas de la orquestación de las hojas silbando al son del viento y el murmullo del fluir del agua.

Casi se podía palpar la tranquilidad que manaba de las cristalinas aguas reflejando aquel templo que invitaba al culto, al pensamiento contemplativo y la meditación. Invitación que acepté gustoso, saciando la sed con sus heladas aguas y quedándome sentado en su borde, respirando la espiritual ambientación de aquel lugar que parecía extraído de algún antiguo cuento o leyenda.

Me dejé arrastrar por las ensoñaciones que incitaba, y ante tanta calma en estado puro, me pareció sentir alrededor la inusual presencia de todas aquellas criaturas que sabiamente nos ocultan su existencia. Hadas y duendes observando tras el follaje. Bailando, cantando, saltando, haciendo cabriolas y el amor entre las ramas, como si este mágico refugio estuviese apartado del mundo y aquellos seres mitológicos no tuviesen nada que temer del despiadado ser humano.

Cuando desperté de aquel místico sueño estaba ya muerto. El ancestral veneno diluido en las aguas de aquella fuente me había arrebatado la vida sin dolor ni castigo. Dejando a su vera, un cuerpo que parece eternamente dormido y un espectro que intenta advertir al viajero sediento para que no sucumba al cautivador embrujo de este paraje de ensueño en el que han perecido tantos incautos como yo.

Ciudad Esperanza – Acróstico


Esperando al otro lado del mundo
S
e yergue Ciudad Esperanza.
P
oesía erigida con acero y cemento.
E
scenario de acristalados muros
R
ociado de haces luminosos
A
guardando brillante al solitario
N
iño huérfano en mitad del sueño.
Z
agal que encuentre su hueco
A
llí donde todos acaban huyendo.

___***___
Este Acróstico complementa La ciudad Sin Esperanza. Al final todo tiene su reverso y ambos se necesitan para existir.