Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: junio, 2021

La boda



Gusta el poeta versar que el amor todo lo puede. Que no tiene barreras ni límites. Que puede aprisionar a cualquiera sin importar edad, estatus o raza. Que ciega y a la vez hace contemplar el mundo con otros sentidos.

Todo eso dice el poeta y puedo dar fe de que no pueden ser más ciertas sus proclamas.

Él y yo. Dos mundos contrarios. Alejados. Dos existencias opuestas. Dos caras de una misma moneda. Dos locos enamorados que cometieron la locura de mantenerse juntos soñando con hacer posible lo imposible. De darse la mano algún día y avanzar contracorriente hacia el manantial de los prejuicios que nublan la mente de este mundo sordo, mudo y ciego. Vacío.

Ha llegado el momento. El día más largo. El instante que siempre he soñado. El que llevamos incontables años esperando. Conocernos, y ante un altar pronunciar alto y claro: «sí, quiero», y dar paso a una nueva realidad en la que estamos eternamente juntos.

Ahora que una corona de flores blancas y rosas abraza mi pelo reseco y encanecido por el pasar de los años, lustros o siglos de soledad, insoportable soledad.

Ahora que visto de blanco inmaculado cubriendo la pálida piel con ese tenue azul tintado. Con el velo cubriendo mis rasgos, mis labios y el irresistible deseo de cubrir a mi futuro esposo de besos y sentir su corazón latir por los dos, desbocado.

Llega la hora. Como es tradición, el novio espera en el altar a la novia. Su fiel compañera en la vida o en la muerte. Para siempre.

Agarro la cola del traje y bajo solemne la empedrada escalinata. El carruaje me aguarda. Oscuro como el ébano tirado por lustrosos corceles negros. En sus cojines de seda roja me acomodo y al chasquido de un furioso látigo comienza el trayecto hacia el anhelado futuro. El viaje más largo.

Afuera, los nevados caminos y bosques se emborronan, mientras sobre las sombrías siluetas de las copas de los pinos una enorme luna llena sangrienta sonríe. Las ruedas giran. Giran y giran como la cíclica vida que nos aguarda juntos. Si mi corazón pudiese latir, hace tiempo habría estallado, haciendo fluir por mis venas un cálido soplo que templaria mi gélida piel, haciéndome sentir de nuevo viva.

Y así, después de una eternidad, el carro se detiene a las puertas de una imponente y olvidada catedral de retorcidas formas, indescriptibles cristaleras de mil colores y macabras efigies adornando sus pétreos muros. Gárgolas suspendidas en cada esquina sosteniendo carámbanos con sus grotescas lenguas bajo los puntiagudos tejados de pizarra cubiertos de nieve. Y la puerta, como una enorme boca abierta de par en par dejando que la ventisca haga de testigo de mi triunfal entrada.

El largo pasillo escoltado por hileras de bancos de madera carcomidos está adelante, vacío. Una única figura erguida ante el altar, entre las sombras, espera con paciencia a su amada. Su idealizado amor. Acelero el paso y el eco de mis tacones resuena entre las vigas de madera y antiguas cúpulas de piedra.

Al fin puedo contemplar su rostro. Después de tantos años de correspondencia. De espera.

Un hombre cultivado, de unos cuarenta años. De rasgos afilados. Noble sin duda. Enamorado de mis cartas. Mis confesiones e historias de amor verdadero. Poemas de amores de ensueño. Puedo leer su rostro. Reflejo del alma. Desencajado. Mezcla de miedo, horror y repulsa. Más todo se acaba aceptando si es el amor quien ha preparado la cita. Con el repicar de las campanas en las montañas y un beso, en unos instantes estará al igual que yo: muerto. Viviendo la eternidad junto a su auténtico amor. Aquel que carta tras carta le escribía versos como estos:

«Amor mío.
Mi sueño eterno.
Bajo una fría luna de invierno
unamos al fin nuestros cuerpos
por siempre
y que jamás
echemos en falta ese deseo
que busca arder dentro,
muy adentro».

Las extraordinarias aventuras del doctor Arroyo y su fiel ayudante Álvarez

Tenia que llegar el dia en que este «bufón loco» compilara todos los relatos existentes protagonizados por el insigne doctor Arroyo y su fiel ayudante Álvarez en un único volumen, y efectivamente, este ha llegado.

«LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DEL DOCTOR ARROYO Y SU FIEL AYUDANTE ÁLVAREZ» ya son una realidad y en su interior podreis encontrar veintitres relatos que abarcan todo tipo de generos y estilo.

El prólogo lo ha escrito el propio doctor en historia del arte Don Santiago Arroyo Esteban, ilustre profesor universitario en el que está inspirado uno de los dos protagonistas de las historias.

La descripción que he colocado en Amazón del libro es la siguiente:

«—Mi estimado Álvarez, en cuanto crucemos el umbral de esta puerta y descubramos los secretos que se ocultan tras ella, alcanzaremos al fin la ansiada fama que llevamos toda la vida persiguiendo. ¿Se da cuenta de lo que eso significa? A nuestro lado, dúos de héroes de la talla de Sherlock Holmes y Watson, Frodo Bolsón y Samsagaz Gamyi, o Quijote y Sancho, no serán más que meros aficionados. Dese prisa y quite de una vez el cerrojo. ¡La gloria eterna nos aguarda!
—Pero doctor… ¿No cree que puede ser contraproducente el traspasar esos sellos arcanos que a todas luces gritan «peligro»?
—¡Paparruchas!…»

Es muy probable que nunca hayas escuchado hablar de la particular pareja protagonista de esta serie de relatos, pero a traves de las divertidas aventuras incluidas en este volumen (23 historias), descubriras que mucho han tenido que ver con el devenir del destino del mundo, o, al menos, el de los mundos que recorren a sus anchas. Quizá no siempre les sale todo según lo planeado, pero… ¿Que se le va a hacer?
Como suele decirse: «Nadie es perfecto».

En ella, presento a los personajes con una posible historia en las que se suelen ver envueltos (Aunque no es ninguna en concreto).

En esta ocasión, lo he publicado en tres formatos: Tapa dura, Tapa blanda y Kindle, y como siempre he fijado el precio casi a lo minimo que permite el sistema. Además, la edición Kindle puede leerse gratis si estás inscrito en «Kindle Unlimited»… Casi nada

Aquí os dejo los enlaces para que podais haceros con vuestras copias. ¡Estoy seguro de que os gustará! (En cada enlace podeis acceder a las diferentes versiones)

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El caballo que quería volar

El caballo que queria volar.jpg

Un borrón en la distancia era cuando galopaba a toda velocidad por las verdes praderas.

Una mancha marrón dejando surcos entre la oscilante hierba salpicada por las multicolores pinceladas de la primavera.

El más bello equino intentando vencer a Céfiro en su terreno.

Cortando el viento.

Desafiando a los elementos.

Más desde potrillo, el corcel tenía un sueño.

Correr.

Trotar.

Galopar.

Volar hasta alcanzar el cielo.

Pastar entre las nubes y asomarse para ver el mundo encogido ahí debajo.

Saber que se esconde detrás del horizonte.

Formar entre los pájaros que viajan al norte.

Pintar estelas en el profundo azul del día y en el negro azabache de la noche.

En los fuegos que arden coloreando las auroras y ocasos del imperturbable ciclo diurno.

¿Un sueño?

Tan veloz viajó aquel día que casi sin darse cuenta, al final de la noche y estando a punto de desfallecer por el cansancio, llegó a la orilla de un inmenso lago.

Se metió en las frías y calmadas aguas para refrescar sus patas y calmar la sed.

Cerró los ojos y bebió con el rumor del agua, el viento en las ramas y el graznido de una lejana urraca como acompañamiento.

Calma y libertad.

Al saciarse y abrir los ojos, se halló en mitad del cielo formando parte de un amanecer.

Petrificado, observó como el sol imperturbable nacía cerca de él.

Como los únicos retazos de tierra visibles formaban parte de horizontes lejanos.

Como unas nubes tormentosas se alejaban y se escondían detrás de las montañas.

Como un infinito arco iris enmarcaba la estampa más maravillosa que jamás había contemplado.

El espejo que era las aguas del lago le habían sumergido en el cielo, y el caballo se encontró en mitad de la inmensidad, viviendo al fin su anhelado sueño.

—***—

Resubo este cuento que escribí en el nacimiento de mi hijo Héctor

Como un perro

Nunca creí en la magia,

pero en aquella ocasión necesitaba pensar que ella volvería a mi regazo.

Estaba desesperado.

Así que llamé a aquél número extraño

que guardaba en la cartera,

Escrito en un pequeño papel fotocopiado.

Me suena qué fué a la salida del metro.

Un negro muy alto repartiendo panfletos.

Lo leí.

¿Porque lo habría guardado?

Un eminente chamán africano.

Experiencia de más de treinta años

En alta magia africana

Capaz de solventar todo tipo de problemas

Por difíciles que estos sean.

Especialista en amor y trabajo.

El éxito asegurado.

Más en medio de sus servicios rezaba

«Volverá y seguirá como un perro»

Exactamente lo que estaba deseando.

¿Como no intentarlo?

***___***

Su consulta se situa

En un barrio antiguo y marginal.

Las calles sucias.

Fachadas pintadas.

Coches abollados.

Escaparates reventados.

Rejas en las ventanas.

Mendigos suplicando.

Y grupos de chavales

Vendiendo a mitad de precio

El gramo adulterado.

***___***

Me recibe un hombre de unos cincuenta años

Alto, grueso y de color del ébano.

Me clava sus ojos negros.

Y me pregunta en mal castellano:

-¿Estás seguro de que ese es el servicio de magia que solicitas?

Una vez realizado el ritual ya no hay vuelta atrás.-

Respondo tajantemente:

-Hazlo y no preguntes más.-

Y el «charlatán» se pone a trabajar.

***___***

Olor a incienso

Velas haciendo temblar extasiadas las sombras.

Cánticos en extraño idioma extranjero.

Dibuja en mi piel con una pluma símbolos olvidados.

Al menos el ritual es sofisticado.

Al final todo termina como ha empezado.

La luz regresa a la sala.

El hechicero me despide

No sin antes cobrarme

Doscientos Euros «de nada».

Regreso a casa,

Y resuenan en mi cabeza

Sus últimas palabras:

-Pronto notarás el resultado.

Nos vemos mañana.-

***___***

Espero en la puerta pacientemente,

El africano no se encuentra en casa.

Necesito hablar de lo acordado

Pues mi chica no ha regresado

Ni como un perro

Ni como un ser humano.

***___***

Llega a casa y me saluda

-¿Cómo has estado?

Veo que el ritual dió resultado.-

-¿Qué resultado ni que cojones?

Ella ni se ha molestado.-

-Aquí estás en mi puerta aguardando.

Fiel como un perro. Tal y como acordamos.

Pasa y ponte cómodo.

Y tráeme mis alpargatas.-

– Tú ordena y yo obedezco.-

A cumplir su orden salgo corriendo.

El se ríe a carcajadas.

Yo aullo y ladro de impotencia.

Ya no puedo hacer nada.