El monstruo

por Bufón loco

Tenía dos cabezas con siete ojos surcados de venas en cada una. Grandes bocas con cinco hileras de dientes que babeaban ácido sobre su gruesa barriga de piel transparente que dejaba ver la maraña de sus intestinos. Piel escamosa y brillante, y donde deberían estar los brazos y piernas incontables y viscosos tentáculos se retorcían en un repulsivo caos.

Bajo el monstruo se veía una enorme mancha de sangre mezclada con lo que parecían restos de carne, y frente a él un niño con ojos como platos asustado.

Es horrible – Dijo la psicóloga de servicios sociales guardando el dibujo a ceras en una gruesa carpeta, con lágrimas en los ojos y golpeando la mesa con impotencia: – Un niño no debería ver nunca a su padre de esa manera

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