Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: septiembre, 2020

Balcones Literarios, 4 – Revista cultural gratuita ya disponible para descarga

Como cada mes, ya ha llegado un nuevo número de la revista cultural gratuita “Balcones Literarios”. Un número que sorprende con cada vuelta de hoja gracias a su variado contenido en el que en esta ocasión he incluido alguno de mis pequeños relatos como “La fuente” y “La boda”, de una clara influencia mística y gótica.

La descarga no puede ser más fácil desde lektu, donde podréis acceder incluso con vuestra cuenta de Facebook y donde podréis además encontrar los cuatro anteriores y flamantes números.

Consigue “BALCONES LITERARIOS – 4” aquí

Y si quieres ver algún texto tuyo incluido en futuros números…

¡LLAMADA A FILAS!

Buscamos obras variadas, desde poesía a cómic, una partitura o una ilustración de portada, relatos cortos y juegos.

REQUISITOS

Documento Doc/Docx

Máximo 4 páginas (incluidas ilustraciones añadidas al texto)

Texto en Arial, tamaño 11, interlineado simple, sin separaciones de párrafo (Si tienes alguna duda, lo pegas en un documento de texto simple y lo copias en una página oficce sin modificar y le haces estos cambios).

Todos los autores deberán tener los derechos de publicación de las obras entregadas.

El hecho de enviar una obra, no condiciona al equipo de Balcones Literarios para que la publique forzosamente.

Debido a la naturaleza altruista de la revista, ninguna obra será remunerada.

Se enviarán las obras a: ppan67891@gmail.com

Lineas paralelas

lineas paralelas

¿Alguien puede decir que existe entre dos lineas paralelas que se pierden en el horizonte?

Vacio…

Silencio…

Soledad…

Angustia

Eternidad…

¡VIDA!

Pequeña fábula de Minerva

Minerva

Sentada sobre un tocón en un bosque olvidado
Descansa Minerva de su madrugador paseo.
Los pies descalzos sobre hierba con perlas de rocío.
El murmullo de un riachuelo manando.
Chispean hojas de cobre, plata y oro.
Se mecen.
Danzan un último vals ante la inminente llegada del frío.
Tocan el suelo y descansan.

Desde lo alto de una vieja rama.
Un mochuelo la observa, la llama.

No te duermas Minerva, pues se acerca el alba.
No te duermas Minerva, vive la mañana.
Escucha Minerva, el silencio romperse.
No dejes que el despertar del nuevo día
Se lleve consigo los sueños.
Las alegrías.
El resplandor de las estrellas,
Su reflejo en las calmadas aguas.
Las caricias de la brisa.
El canto de los grillos
El bostezo de los niños…

El sol se asoma tímidamente entre las ramas.
El mochuelo cierra los ojos y sueña.
Minerva se despereza,
Se pone de pie.
Camina.
Abrazando un nuevo día.

El bufón loco

Triste la vida de un bufón loco.

Pasaba entre los asistentes haciendo cabriolas y piruetas. Las risas de los adinerados comensales contrastaban con el maquillaje barato dibujando un semblante decadente en sus deformes rasgos. Era el hazmerreír de la fiesta y entre tanta burla se camuflaban gestos de repulsa y cuchicheos sobre su grotesco aspecto. Un mal trago que terminó cuando el vino animó las lenguas de los asistentes y su interés se centró en las aburridas anécdotas de un noble de tercera que presumía de hombría y escarceos sexuales con el servicio mientras su esposa se revolcaba en el heno con los fornidos esclavos negros.

Aprovechó el descanso y se alejó disimuladamente por uno de los corredores. El que comunicaba con los establos. Había dejado todo dispuesto para la huida y aquél era el mejor momento. Nadie repararía en su desaparición hasta bien entrado el día siguiente cuando estuviese a muchos kilómetros de distancia. Cuando encontraran muerta por envenenamiento de Yocaina a toda la “creme de la creme” de la sociedad sobre la mesa de aquella elegante cena de alta alcurnia.

En su rostro se perfiló una siniestra mueca y rio.

“Quien ríe el último…”

Microcuento – Dioses

Ahora que solo existe caos y destrucción donde quiera que observes, únicamente nos queda ser dioses de nuestro propio nuevo mundo. Crear lo que creemos e imaginar que se hace cierto.

¿Me das la mano y hacemos reales nuestros sueños?

___***___

Resubo este microcuento que podría servir de epilogo a la trilogía de Acrósticos de “El Ritual”. Puedes leerla (o releerla) aquí:

I – La escalera

II – Impío Altar

III – Nuevos dioses

¡Espero que os guste!

Te estoy esperando

Esta noche de luna nueva
No logras conciliar el sueño
Hay algo entre las sombras
Que proyectan las rendijas de la persiana
Que oprime sin compasión tus entrañas

Reina el silencio
Pero en tus oídos
Extraños susurros indescriptibles
Se reproducen a intervalos.

Mira debajo de la cama

Te estoy esperando”

Miras debajo de la cama
No hay nada

¿Nada?

En el epicentro de las tinieblas
Unos enormes ojos observan
Y una demencial mueca
Que simula una horrenda sonrisa
Susurra

“Te estoy esperando”

“¿No quieres en esta solitaria noche
Sentir mi abrazo?”

Tu cuerpo se convulsiona
Con la mente nublada
Los músculos siguiendo otra voluntad
Estiran tus temblorosos brazos
Hacia la impenetrable oscuridad

Un gélido tacto te agarra
Tira con fuerza de tus muñecas
Y te arrastra
Hacia donde tus gritos de dolor
Suenan vacíos y apagados
Y el crujido de tus huesos astillandose
Se diluye entre inaudibles susurros

Te estaba esperando”

“Ahora descansaremos juntos”

Acróstico – Nuevos dioses (El ritual III)

Nuevos dioses despertaron
Un nuevo orden mundial comenzó
El mundo se cubrió de sangre
Volvió un reinado de terror
Ocaso de nuestra podrida civilización
Silencio y olvidó esperan al final

Dolor y angustia es mi único recuerdo
Impío altar replicándose en sueños
Oscuro sacrificio a la luz de antorchas
Sonidos de otros planos crepitando, y
Entre las impenetrables sombras el
Sacrílego ser tentacular elevándose

Acróstico – Impío altar (El ritual II)

Insoportable hedor a sangre seca
Muerte y sacrificio sobre la roca
Palidecieron nuestros rostros
Imágenes de horrendos rituales con
Oscuras manchas pincelando la sala

Altar reposando en lo más profundo
Letanías impías nacen en la cabeza
Todo se tuerce y retuerce alrededor
Acero brillante y afilado en la mano
Regresé de aquel lugar solo, llorando

Acróstico – La escalera (El ritual I)

Lóbrego y angosto era el sendero
A través del nebuloso bosque

Encontramos un acceso oculto
Siniestro agujero entre la maleza
Con árboles secos cubiertos de musgo
Alrededor como antiguos guardianes
Lentamente comenzamos el descenso
Empinada excavación en oscura roca
Rodeados de irracionales grabados, y
Al final de la escalera el impío altar