La gran conspiración

por Bufón loco

Nos creíamos tan inteligentes y míranos. Esclavizados por el orgullo de no querer reconocer la existencia de ese plan absurdo que fueron tejiendo a nuestro alrededor, hasta que finalmente nos atrapó irremediablemente en su intrincada red.

Todo comenzó con la tormenta solar que corto todas las comunicaciones: teléfonos, televisión, radio e internet. Quedo el morse, pero eso lo habíamos olvidado. Se desató el caos.

Antes de que nos diésemos cuenta, de todo el alcantarillado de las grandes ciudades comenzaron a surgir hordas de anunakis que habían estado ocultas en megalópolis secretas en el subsuelo a lo largo y ancho del mundo.

Incluso en esa situación desesperada habríamos podido luchar o incluso ganar si no hubiese estado mermada nuestra capacidad de reacción.

Años expuestos a productos químicos diseñados para perturbar nuestros pensamientos, esparcidos en la atmósfera en cada vuelo de avión a través de esas estelas de vapor que dejaban tras de sí.

Uno de cada diez humanos había sido suplantado por un reptiliano que en esos momentos de pánico aprovecharon para sembrar más miedo en la población.

Habíamos estado expuestos constantemente en los últimos tiempos a ese ritmo creado para menoscabar voluntades llamado Reguetón.

Desde siglos atrás los Illuminati habían manejado la información y educación desde las sombras para insertarnos conocimientos falsos de como se comporta la realidad para que erráramos a la hora de intentar plantarles cara.

Cuando miles de ovnis aparecieron súbitamente desde todas direcciones, comprendimos que en un mundo esférico como nos habían enseñado siempre, eso no habría sido posible. La tierra siempre había sido plana. Ese cambio de perspectiva nos desorientó aún más.

Ni siquiera teníamos tecnología suficiente avanzada como para poder haber luchado. Con meticulosidad habían estado eliminando cualquier posible avance armamentístico que hubiese podido oponer resistencia. Crearon a la carta una segunda guerra mundial bajo el pretexto de un supuesto genocidio judío para evitar la investigación y avance en el desarrollo de nuevas armas por la Alemania nazi. Asesinaron a JFK por sus conocimientos y el no querer colaborar en el plan. Inmolaron las torres gemelas para inculpar a Irak y deshacerse de sus armas nucleares. Propagaron enfermedades de laboratorio en los países más pobres y poblados para evitar que pudiesen resurgir como amenaza para sus planes. ¡Si ni siquiera era real que hubiésemos pisado la luna!

No habían dejado cabos sueltos, y al final nos sometieron sin apenas resistencia.

Había comenzado el Nuevo Orden Mundial.

Pasamos de ser especie dominante a ganado. Nos tienen hacinados en granjas donde nos crían. Nos ceban. Nos procesan. Nos ordeñan. Nos descuartizan. Nos devoran. Nos utilizan como animales de laboratorio…

Unos pocos agraciados como yo tenemos la suerte de estar en zoos para su divertimento y disfrute. Nos miran a través de las verjas. Se ríen y burlan de nuestros comportamientos y reacciones.

Por el camino veo que se está acercando una familia. Debo dejar de escribir para acercarme. Tengo hambre. Con un poco de suerte lograré saborear hoy uno de esos cacahuetes que nos tiran, aunque lo ideal sería que fuese una de esas deliciosas y nutritivas galletitas que devoran sin descanso. Galletitas fabricadas con los restos de nuestros hermanos humanos.

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Aprovechando las manifestaciones absurdas por lo que los conspiranoicos llaman «plandemia», resubo este relatillo sobre… La auténtica realidad… ¡MUAHAHAHAHAHAHAHA!

Como curiosidad, todas las conspiraciones nombradas por extrañas que suenen tienen una cuanto menos curiosa cantidad de seguidores. ¿Qué ocurriría si todas fuesen reales?

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