Reflexión nocturna

por Bufón loco

Estoy sentado sobre esta roca sintiendo en el rostro la fría brisa nocturna. Mi respiración poco a poco va desacelerando al igual que el ritmo de mi corazón, el cual por unos minutos pensé que se saldría del pecho atravesando la caja torácica. Mi cerebro poco a poco deja de palpitar y una momentánea sensación de relax se extiende por todos mis músculos. Es como estar flotando en el vacío.

Mi visión se va acomodando al resplandor de la enorme y pálida luna llena que parece pintada sobre el fondo negro del cielo nocturno. Me miro las mano y observó el reflejo de esa luz en las gotas carmesíes aún húmedas que resbalan perezosas por mis manos e impregnan la totalidad de mis ropas.

“Así que esto es lo que se siente al matar a un hombre”. Pienso mientras pierdo la mirada en el infinito y dejó que la tranquilidad de la noche me arrope en su cálido regazo.