Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: junio, 2020

Revista gratuita “Balcones literarios” nº1 ¡Ya disponible!

balcones 1

¡Ya está disponible para descarga el nº 1 de la revista literaria “Balcones Literarios”!

En ella, continuando con lo mostrado en el nº 0, se reunen un puñado de autores y dan rienda suelta a lo que mejor saben hacer: escribir lo que sale del interior. Como novedad, se hace un llamamiento a todo aquel que quiera colaborar en proximos numeros para que envie sus escritos.

Aquí os dejo lo que encontrareis entre sus páginas:

PORTADA· Toni Sicilia

Pág. 4· ¡Llamada a filas!

Pág. 5· Haikuntaminación, Óscar Millán Vivancos

Pág. 6· Mujeres en la literatura: Flora Tristán , Isamar Cabeza

Pág. 11· Poesías, Ramiro Álvarez

Pág. 13· Art in her heart, Anna-Lou Edmonds Marchena

Pág. 15· Nair, Amalia Nadal

Pág. 18· Teoría de Perelman, Toni Sicilia

Pág. 22· Microrrelatos, Óscar Millán Vivancos

Pág. 25. Poesías, Anna-Lou Edmonds Marchena

Pág. 30· ¿Qué es el amor?, Ramiro Álvarez

Pág. 33· Nueve décimas de combate, Óscar Millán Vivancos

Pág. 37· La pequeña Lolita, MC Encinas

Pág. 39· Al estado dictatorial, Isamar Cabeza

Pág. 42· Microcuentos, Ramiro Álvarez

Pág. 44· Crepúsculos, César Córdoba

Pág. 49· Rimas, Óscar Millán Vivancos

Pág. 53· La chica de la fotocopiadora, Ramiro Álvarez

¡LLAMADA A FILAS!

Buscamos obras variadas, desde poesía a cómic, una partitura o una ilustración de portada, relatos cortos y juegos.

REQUISITOS

Documento Doc/Docx

Máximo 4 páginas (incluidas ilustraciones añadidas al texto)

Texto en Arial, tamaño 11, interlineado simple, sin separaciones de párrafo (Si tienes alguna duda, lo pegas en un documento de texto simple y lo copias en una página oficce sin modificar y le haces estos cambios).

Todos los autores deberán tener los derechos de publicación de las obras entregadas.

El hecho de enviar una obra, no condiciona al equipo de Balcones Literarios para que la publique forzosamente.

Debido a la naturaleza altruista de la revista, ninguna obra será remunerada.

Se enviarán las obras a: ppan67891@gmail.com

DESCARGA “BALCONES LITERARIOS Nº1” AQUÍ

¡Espero que os guste tanto como a nosotros hacerla realidad!

Ella espera que regrese

Ella,

Monumento a la paciencia

Pasando las tardes en lo alto de la colina

Esperando a que su amor regrese.

Tan sola.

Ella,

Con un vestido blanco y liviano

Ondeando con el viento gélido de las montañas.

Ella,

Con sus trenzas color de luna

Y sus ojos color gris,

Tan tristes.

Ella,

Siempre esperando descalza

Entre las flores, los pastos,

las hojas doradas o las nieves tan blancas.

Ella,

La que amó un imposible prohibido,

Qué desapareció una lejana mañana.

Ella,

Reflejo de la nostalgia.

De la esperanza vana.

¿Cuánto más esperará en soledad a que regrese su amada?

__***__

Resubo este Pseudo poema aprovechando que se celebra el día del Orgullo… ¡El amor es amor sea de la forma que sea!

El Salvador

Es el Salvador que llega desde tierras lejanas.

Sus piés descalzos apenas rozan las revueltas aguas. Avanza sobre la espuma con los brazos abiertos. Con la razón por delante y la palabra de su Dios como escudo. Sin miedo pues su llegada estaba anunciada en las estrellas. En los escritos que auguraban su venida y posterior caída.

Desde la costa ven como se acerca con paso tranquilo y firme. Con un aura celestial marcando de manera solemne sus movimientos. Los lugareños tiemblan de miedo.

¿Es que nadie va a detener su avance?

Un joven cazador henchido de valor tensa la cuerda del arco. El mástil se curva y silva la flecha que corta la brisa marina. Certera y letal.

El cuerpo del Salvador cae a plomo sobre las aguas. La rudimentaria flecha atraviesa su pecho de lado a lado. Las aguas diluyen la sangre y la reparten por todo el archipiélago. Las olas parecen jugar con el cuerpo sin aliento. No sé volverá a escuchar su palabra en la tierra, y quién sabe si se hará en el cielo.

¿Acaso el Salvador no contempló que hay quien no necesita ser salvado?

___***___

Basado en una noticia que narraba la muerte de un predicador al intentar evangelizar una de las pocas tribus indígenas que aún viven según sus costumbres en una isla cuyo acceso está prohibido a la civilización.

El hombre del islote de hielo

Desde que quería recordar siempre había vivido en aquel islote de hielo a la deriva en el Ártico.

Todas las mañanas a la salida del sol salía de su Iglú cubierto con un grueso anorak que ocultaba todo su cuerpo a excepción de las dos perlas negras brillantes que eran sus ojos.

Lo primero que hacia era dar una vuelta a la isla para recoger los restos de naufragios que hasta allí había arrastrado la marea. Hacia buen uso de todo lo utilizable, y lo que no, lo quemaba en la estufa para calentarse.

Después se pasaba la mañana sentado junto a un agujero con una caña de pescar para lograr su sustento diario. Como en realidad no necesitaba gran cantidad se podía pasar horas y horas perdido en el ir y venir de las olas, en las gaviotas que en lo alto volaban e incluso a veces en enormes ballenas que asomaban el lomo por encima del agua y expulsaban chorros de agua hacia el cielo.

Las tardes las pasaba revisando y clasificando los objetos curiosos que en la mañana había encontrado: Un reloj de pulsera de latón. Un medallón de oro grabado. Un marco de foto con una foto de boda casi borrada. Un muñeco de plástico. Una botella de buen vino tinto que había resistido. Un cofre de madera lleno de ropa. Cubiertos de plata. Un paraguas con la tela desgarrada … Tesoros y basura de un mundo ajeno a su pequeño paraíso.

Para cuándo la luz del sol comenzaba a debilitarse encendía una hoguera para calentar la noche y regresaba a exterior para contar una a una las estrellas que iban apareciendo hasta que la noche era cerrada y las auroras boreales con su hipnótico movimiento le invitaban a ir a la cama.

Una vida perfecta en la más absoluta soledad.

Un día se despertó y vio que en el suelo había un pequeño charco. Gota a gota se había formado resbalando desde el techo. Salió al exterior y no le pareció nada extraño así que no le dio importancia y comenzó su rutina diaria. Al terminar su vuelta sintió como si algo hubiese cambiado.

-¿No parece mi isla algo más pequeña?… No, seguro que lo estoy imaginando.-

Pero tenía razón.

A partir de ese día observó con preocupación como la isla iba encogíendo. Primero casi imperceptiblemente salvo para alguien que la conociese tan bien como el, pero a los pocos días era más que evidente. El mar cada día estaba más cerca de su refugio y apenas había superficie al borde del mar para que llegaran suficientes restos de naufragios. Además el grosor de su confortable iglú era cada vez más fino, y su interior más húmedo y menos confortable.

Fué una decisión difícil, pero finalmente eligió abandonar su isla. Lo hizo el día que al salir de su interior se encontró las olas a menos de dos metros de la entrada.

Demasiado tarde.

Construyó con sus humildes muebles una improvisada balsa y se lanzó a los caprichos del océano con la esperanza de iniciar una nueva vida en un islote que había conocido hacia muchos años como el qué hasta aquel día había habitado. Llevando consigo únicamente sus ropas de abrigo, algunos objetos que le traían buenos recuerdos y su caña de pescar.

Pero las mareas no perdonan y el hombre del islote de hielo finalmente no logro llevar su trayecto a buen puerto. Una enorme ola y la corriente oceánica en medio de la nada le arrastraron consigo hasta las ignotas profundidades donde serviría de alimento a los animales que viven allí ajenos al resto del universo. Fue durante la noche, mientras su mirada brillante y congelada reflejaba las galaxias que giraban.

A la mañana siguiente un chico de unos trece años caminando por la costa de un islote de hielo encontró los restos del naufragio. Regresó corriendo al iglú para contar a su madre su hallazgo. La madre fue hacia el lugar y tras rebuscar entre los restos no pudo hacer más que llorar, pues entre los restos encontró una alianza. La de aquel hombre que hacía trece años la había abandonado.

El chico cogió el anillo y lo arrojó al mar lo más lejos que pudo. Después arropó a su madre en un cálido abrazo hasta que quedó helado aquel doloroso pasado.

Reflexión nocturna

Estoy sentado sobre esta roca sintiendo en el rostro la fría brisa nocturna. Mi respiración poco a poco va desacelerando al igual que el ritmo de mi corazón, el cual por unos minutos pensé que se saldría del pecho atravesando la caja torácica. Mi cerebro poco a poco deja de palpitar y una momentánea sensación de relax se extiende por todos mis músculos. Es como estar flotando en el vacío.

Mi visión se va acomodando al resplandor de la enorme y pálida luna llena que parece pintada sobre el fondo negro del cielo nocturno. Me miro las mano y observó el reflejo de esa luz en las gotas carmesíes aún húmedas que resbalan perezosas por mis manos e impregnan la totalidad de mis ropas.

“Así que esto es lo que se siente al matar a un hombre”. Pienso mientras pierdo la mirada en el infinito y dejó que la tranquilidad de la noche me arrope en su cálido regazo.

La estrella solitaria

Era difícil reparar en ella, y ahora imposible encontrarla.

Una estrella solitaria alejada de las demás constelaciones.

Justo en medio de la nada.

Titilante en la distancia como haciendo una llamada a quien pudiese responderla.

Cada día más tenue.

Hasta que esta noche su leve resplandor se extinguió.

El minúsculo espacio del firmamento que ocupaba se tiñó de tinieblas.

Hoy hace varios millones de años un sol se apagó al otro lado del universo y nadie respondió a los rezos desesperados de aquellos a quien bañaba con su luz y calor.

La chica de la fotocopiadora

HP 880

Cada mañana cuando ella llega dejo impresa una hoja con un enorme corazón con tinta roja. Vana esperanza de que repare en mi. Que por un instante sus ojos me miren como lo hago yo.

Paso las largas horas del día aguardando los instantes que se acerca. La escucho hablar y reír. Fantaseo con que sus palabras se dirijan a mi. Que su risa es mi mas precioso tesoro. Que me roza con sus dedos deseando mi contacto. Que todos los que aquí trabajan sientan celos de que un amor tan puro y correspondido pueda existir.

Y cada tarde cuando ella se marcha, muero. Me quedo en silencio y algo en mi interior se para. Quedo en Stand-By. Pienso durante las largas horas de vigilia hasta su retorno en como llamar su atención.

Tal vez cuando este cerca emita un sonido, ella se gire y me mire directamente.

Tal vez me necesite en algún momento y recurra a mi como su tabla de salvamento.

Tal vez pueda sorprenderla con una frase o imagen en mi pantalla que no se espere.

Palpito por escribir “Te quiero” y que palpite.

Pero me conformaré con imprimir un enorme corazón rojo y que algún día al llegar y verlo sepa que lo hice solo por ella. Por el inmenso amor que debería unirnos para siempre…

Escucho la puerta. Alguien revuelve en algún armario. Unos pasos se acercan. Un hombre corpulento con una caja de herramientas. Apoya la caja en el suelo frente a mi. Se estira y bosteza. Me mira fijamente. Estira la mano y coge la solitaria hoja que descansa en mi bandeja. Mi corazón. Su corazón. Mira la imagen extrañado y retuerce la hoja hasta que del papel no queda mas que una bola rota y arrugada que acaba en la papelera. Algo se rompe en mi interior.

Saca un cuaderno y un bolígrafo. Murmura para si mismo: “Es una HP880”. No tiene ni la más remota idea de cuanto honor puedo hacer a mi nombre.

El hombre saca un destornillador y abre la placa metálica que muestra mis mecanismos y engranajes. Se pone a rebuscar y a retorcer mis entrañas.

Será lo último que haga este hijo de puta que destruyo el corazón que pertenecía a mi amor. Mi chica de la fotocopiadora. Me alegro de que nadie pueda escuchar sus gritos mientras mis rodamientos hacen de esta sala un rojo y escalofriante manantial.

Mañana cuando ella llegue dejare impresa una hoja con un enorme corazón carmesí. Esta vez en vez de tinta usaré sangre humana.

Y se que ella me amara.

Mi nueva aventura en Inkspired

Inkspired

En mi afan por ofrecer a todos la lectura gratuita de mis historias, hace unos dias me uní a la red social “Inkspired” . Si no la conoceis, se trata de un sitio donde colgar tus escritos e interactuar con los de otros escritores. La gracia que tiene, es que las historias pasar un proceso de “verificación” para (En teoría) asegurar la calidad de los escritos a los que se da visibilidad. Allí he comenzado a compartir historias completas (Y compartiré más), así que si sois miembros de la red o si os animais a darla una oportunidad, os animo a seguir y leer mis historias.

Esperanza

Así de primeras he colgado completa mi novela corta “Esperanza” (Ya está verificada).

Si no la habeis leido, podeis hacerlo desde el siguiente enlace:

Leé Esperanza aquí

Además he subido tambien las siguientes historias completas que siempre he tenido repartidas por diferentes blogs y entradas, lo que hacia dificil seguir sus historias.

La muerte púrpura

“La muerte púrpura” – Un relato largo de fantasia oscura dividido en capitulos, en el que acompañareis a Ellar en su épica busqueda de venganza:

Leé “La muerte púrpura” aquí

Se alquila habitación con vistas al infierno

“Se alquila habitación con vistas al infierno” – Otro relato largo, en esta ocasión enmarcado en el género de terror. Un homenaje a H.P. Lovecraft en toda regla dividido en siete capitulos en el que acompañareis a un joven estudiante que se muda a un piso compartido y cuyos caseros guardan un oscuro secreto:

Leé “Se alquila habitación con vistas al infierno” aquí

Allí seguiré subiendo historias completas, así que os animo a pasaros por allí.

¡Estaré encantado de veros!

La última hoja

Mira esa última hoja en el viejo y gris árbol desnudo.

Viene a decirnos que finalmente llegó el frió

Vacilante y oscilante aguanta cuando todas las demás se han ido.

Pero caerá como todos caemos.

Caerá y será pisada.

Caerá pero no importa nada.

Cuando el invierno se haya ido nuevos brotes nacerán.

Brotes de verdes hojas, llamativas flores y brillantes frutos para colorear el mundo.

Después de todo, todo es un ciclo.

Un ciclo monocromo y multicolor que sueño siga repitiéndose a pesar de nuestros errores.

En las tinieblas

Ecografia

Oscuridad absoluta a tu alrededor como flotando en medio del vacío. Los sentidos no tienen sentido. No puedes hacer nada salvo flotar. Flotar o imaginar que flotas en las tinieblas. Una existencia sin destino salvo caer. O volar. O avanzar que es como retroceder puesto que no hay diferencia entre una posición u otra: Siempre la misma negrura dominando todo.

Pero debes resistir. En algún momento un pequeño destello puede vislumbrarse en la distancia. A incalculables distancias. Un faro guía que te marcará una dirección. Como un autómata la buscarás pues no tienes otra razón para existir. Y según te acerques y la sombra a la espalda sea más larga lo sabrás.

Sabrás que dejaste atrás la oscuridad.