Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: diciembre, 2019

El caballo que parece una oveja

El caballo que parece una oveja

A un lado de la carretera pasta tranquilamente el caballo que parece una oveja.

Blanco como una nube.

Con el pelo rizado, alborotado crecido como maleza en primavera.

Con salpicaduras en sus patas de trotar salvaje sobre los charcos y el barro.

El coche se va alejando.

El caballo que parece una oveja sigue pastando.

Trotando.

Saltando.

¿Balando?

___***___

Re subo este breve cuento inspirado en una ocurrencia de mi hija

Microcuento – Mensaje de paz y amor

Súbitamente los cielos silenciaron su incansable mensaje de Paz y Amor para todo el mundo. La suscripción gratuita había pasado a ser de pago.

Comienza un día más

Al ritmo lento
De una canción triste de «post rock»
Mientras espero como cada mañana
El autobús
Veo los demás rostros pasar con indiferencia.

Parsimonioso observo
El mundo como una postal.
Una melancólica postal
Con mensaje de despedida detrás

Las finas líneas de vapor
De los aviones dibujarse sobre el azul
La luna en cuarto creciente
Acunando la nada
Cantando su nana
Y al otro lado del cielo
Las incipientes llamas del Alba
Calcinando el horizonte

Microcuento – Adiós

El adiós llegó con un suspiro. Un silencioso alarido que quedó encerrado en esta habitación de hospital donde si prestas atención puedes escuchar el suave susurro que suplica que te abandone la vida, para hacerme compañía por siempre.

Publicado – Haikus estacionarios

La portada definitiva ha tenido multitud de variaciones


Aprovechando que está por finalizar el año y que cuando esto ocurra harán exactamente veinte años que conocí a mi esposa, publico este poemario que se compone de 128 Haikus a todo color dedicado especialmente a ella. Todas las ilustraciones son mías a excepción de las cuatro que abren cada estación (Que por supuesto he manipulado vilmente).

Cuando me dió por comenzar a escribir Haikus, no podía imaginar de ninguna manera que iba a escribir tantos (Los que he compilado son una selección personal… Hay un buen montón más). Curiosamente, haciendo un ejercicio de pasatiempo, algunos de ellos son transformaciones a Haiku de relatos o Microcuentos míos… ¡Mucho más comprimidos!

En cuanto a las ilustraciones, quería que tuviesen un estilo único y simple, por lo que he dedicado la mayor cantidad de tiempo a buscar como realizarlas. Quiero remarcar que no son manipulaciones de fotografías con filtros raros, si no obras únicas realizadas y dibujadas a pulso con «ratón» utilizando herramientas de diseño gratuitas en internet y un poco de experimentación y locura por mi parte hasta lograr el resultado deseado.

En esta ocasión no he creado el e-book anexo porque los formatos no permiten que se muestre tal y como lo he concebido. Si alguien está interesado en tenerlo, estaré encantado de enviarle una versión en PDF si se ha hecho con la edición física y me lo hace saber.

Pienso que ha quedado un libro precioso, así que os animo a haceros con una copia y perderos entre sus páginas y oníricos paisajes.

Puedes hacerte con tu copia aquí:

Haikus estacionarios

Fugaz recuerdo I

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Sentados en el banco situado al final del paseo marítimo pasábamos las tardes de verano mientras Sally corría de un lado a otro jugando con las olas; con la arena; con los pájaros. El agradable sol nos cegaba mientras poco a poco desaparecía en el horizonte creando su eterno incendio en las nubes, y nosotros hablábamos sin preocupaciones de nuestra realidad: música, películas, libros, cómics, juegos… Cantábamos, gritábamos, subíamos y bajábamos corriendo las largas escaleras mientras emulabamos «Eye of the Tiger», reíamos…

Éramos jóvenes y felices.

—***—

Publicado originalmente 13 – 9 – 2014

Microcuento – El libro de la muerte hueca

Era peligroso pasar de página, nunca sabías que podía intentar aniquilarte a continuación.

Microcuento – La figura de goma

Las desgracias comenzaron al hallar en la cuneta una escalofriante figura de goma con la efigie de un demonio. La misma cuneta que resultó ser la fosa común de un pelotón de fusilados. Cuando quisimos deshacernos de ella era demasiado tarde, la soga estaba ya anudada a nuestros cuellos.

Microcuento – El anillo

Allí estaba. En mitad del pasillo de casa como si siempre hubiese estado allí, esperándome. Un pequeño anillo de oro macizo con extrañas inscripciones brillando que jamás había visto. Me agaché, lo recogí y lo miré detalladamente. Ni un rasguño, únicamente una agradable y cálida sensación que se extendió por todo mi cuerpo. Antes de poder darme cuenta, el anillo descansaba a buen recaudo en el fondo de mi bolsillo. Como lo hizo milenios atrás, cuando un pequeño hobbit llamado Frodo decidió que sería un desperdicio arrojarlo a las llamas del «Monte del Destino» y lo deslizó en el bolsillo antes de arrojar a uno de sus acompañantes, Gollum a las llamas.

Por supuesto, la versión que relató fué muy diferente, y se pensó que el anillo había sido definitivamente destruido en aquel evento.