Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: diciembre, 2019

Poema – Con ojos de górgona

Mira que me lo advirtieron
Y aquí estoy perdido para siempre.
Por perseguir un sueño
Una utopía
De cabellos arremolinados
Latentes de vida
Y formas orgánicas
De movimientos serpenteantes

Mira que fuí advertido
Por los oráculos
Y los viejos sabios
Y los parroquianos de taberna
Y los cuentos de niños
Qué quitan el sueño
En las noches más oscuras
Cuando las llamas se desvanecen
En volátiles hilos de humo

Mira que fuí ingenuo
Por creer que esa magia no existía
Por pensar que
Esos cuerpos desgastados
Petrificados
Serían cosa de algún pasado
Lejano
Tan lejano

Y ahora aquí estoy
Viendo tornarse mis huesos
Órganos, Músculos y piel
Fría piedra inerte
Y todo por mirar directamente
Los ojos de la górgona
E intentar decir sin palabras
Qué escapen de mis paralizados labios
Un simple

“Te necesito

___***___

Resubo este poema que esta incluido en “Crónicas de un bufón loco” y que también estará revisado en “Autorretratos de un bufón loco” el 6 de Marzo. Como adelanto del avance del libro (Que si me seguís en Facebook o Instagram podéis seguir en tiempo casi real), ya está diseñada la portada definitiva (Pulsa para ir a mi publicación de Instagram y de paso seguirme… Cada día incluyo alguna cosa), y listas las 100 ilustraciones que tendrán los 135 relatos / poemas / cosas que incluirá. Ahora estoy en proceso de revisión profunda de los textos con un avance superior al 50%…

¡No queda nada!

El caballo que parece una oveja

El caballo que parece una oveja

A un lado de la carretera pasta tranquilamente el caballo que parece una oveja.

Blanco como una nube.

Con el pelo rizado, alborotado crecido como maleza en primavera.

Con salpicaduras en sus patas de trotar salvaje sobre los charcos y el barro.

El coche se va alejando.

El caballo que parece una oveja sigue pastando.

Trotando.

Saltando.

¿Balando?

___***___

Re subo este breve cuento inspirado en una ocurrencia de mi hija

El último pedazo de tierra

-¡Y aquí lo tenemos mi querido Álvarez!- Dijo el profesor efusívamente y claramente emocionado. -El último pedazo de tierra jamás pisado por el hombre.-

En ese momento Álvarez estalló en lágrimas y se abrazó con fuerza al profesor Arroyo. Lo que habían vivido en la búsqueda de aquel sueño parecía no ser más que una quimera. Décadas recorriendo el globo de lado a lado sin resultados. Fallo tras fallo. Decepción tras decepción. Pero ahí lo tenían. El último fragmento de tierra virgen. Piedras, arena, flora y fauna, polvo… Todo en su estado original, sin modificación ni toque humano por ningún lado.

Estaban ante la belleza de la naturaleza en su estado más puro, y eso se podía incluso palpar.

-¿Y ahora que hacemos?- Álvarez regresó a la realidad, lo liberó del abrazo y se quedó mirando fijamente al Profesor en búsca de respuesta.

El Profesor Arroyo se quedó mirando fijamente el hallazgo. Se quitó las gafas y las limpió de manera inconsciente con un borde de la tela de la camisa.: – Bien… Supongo que ahora habrá que hacer algún tipo de gesto que quede registrado para que las futuras generaciones recuerden nuestro descubrimiento. Para qué nuestros nombres figuren para siempre en los libros de historia. ¡Álvarez! Saque la cámara y grabe.-

¡Ese era el momento más importante!

¡Más incluso que el descubrimiento en sí!

El Profesor Arroyo y Álvarez estaban en ese momento escribiendo sus nombres en el futuro.

-Desde su nacimiento como especie el hombre ha ido avanzando paso a paso por el mundo haciendo suya la creación. Cincelando y moldeando para hacer de la existencia, de este planeta un hogar. Han habido tropiezos, es cierto, pero el hombre siempre se levantó y avanzó haciendo añicos las piedras que lo hicieron caer. Avanzando sin límite. Sin horizontes que sirvieran de muro ante sus ansias de descubrimiento. Desde la creación de la rueda hasta los auto-drones. Desde las señales de humo hasta los teléfonos inteligentes. Desde la cueva hasta las viviendas autónomas. Todo pasos de gigante para hacer crecer a la especie como especie por encima incluso de las líneas que imponía la mismísima naturaleza.

Y al fin, yo, el Profesor Arroyo y mi fiel ayudante Álvarez hemos llegado a la última frontera de la tierra. El único lugar jamás explorado. ¡Qué nuestras huellas sirvan como mensajeras de la grandeza de la especie humana!- El profesor dió un paso al frente mirando a cámara.

-¡Listo Profesor! ¡Ha quedado increíble!-

—***—

Muy lejos de aquel lugar. Una sala completamente a oscuras es súbitamente iluminada por el resplandor de una pantalla que llevaba milenios en suspensión. Está ejecutando un arcaico programa informático.

Porcentaje de descubrimiento: 99,99999999999%

.

..

Porcentaje de descubrimiento: 100%

G

A

M

E

.

O

V

E

R

.

..

Reinicializando planeta…

Microcuento – Mensaje de paz y amor

Súbitamente los cielos silenciaron su incansable mensaje de Paz y Amor para todo el mundo. La suscripción gratuita había pasado a ser de pago.

Comienza un día más

Al ritmo lento
De una canción triste de “post rock”
Mientras espero como cada mañana
El autobús
Veo los demás rostros pasar con indiferencia.

Parsimonioso observo
El mundo como una postal.
Una melancólica postal
Con mensaje de despedida detrás

Las finas líneas de vapor
De los aviones dibujarse sobre el azul
La luna en cuarto creciente
Acunando la nada
Cantando su nana
Y al otro lado del cielo
Las incipientes llamas del Alba
Calcinando el horizonte

Microcuento – Adiós

El adiós llegó con un suspiro. Un silencioso alarido que quedó encerrado en esta habitación de hospital donde si prestas atención puedes escuchar el suave susurro que suplica que te abandone la vida, para hacerme compañía por siempre.

Publicado – Haikus estacionarios

La portada definitiva ha tenido multitud de variaciones


Aprovechando que está por finalizar el año y que cuando esto ocurra harán exactamente veinte años que conocí a mi esposa, publico este poemario que se compone de 128 Haikus a todo color dedicado especialmente a ella. Todas las ilustraciones son mías a excepción de las cuatro que abren cada estación (Que por supuesto he manipulado vilmente).

Cuando me dió por comenzar a escribir Haikus, no podía imaginar de ninguna manera que iba a escribir tantos (Los que he compilado son una selección personal… Hay un buen montón más). Curiosamente, haciendo un ejercicio de pasatiempo, algunos de ellos son transformaciones a Haiku de relatos o Microcuentos míos… ¡Mucho más comprimidos!

En cuanto a las ilustraciones, quería que tuviesen un estilo único y simple, por lo que he dedicado la mayor cantidad de tiempo a buscar como realizarlas. Quiero remarcar que no son manipulaciones de fotografías con filtros raros, si no obras únicas realizadas y dibujadas a pulso con “ratón” utilizando herramientas de diseño gratuitas en internet y un poco de experimentación y locura por mi parte hasta lograr el resultado deseado.

En esta ocasión no he creado el e-book anexo porque los formatos no permiten que se muestre tal y como lo he concebido. Si alguien está interesado en tenerlo, estaré encantado de enviarle una versión en PDF si se ha hecho con la edición física y me lo hace saber.

Pienso que ha quedado un libro precioso, así que os animo a haceros con una copia y perderos entre sus páginas y oníricos paisajes.

Puedes hacerte con tu copia aquí:

Haikus estacionarios

Fugaz recuerdo I

image

Sentados en el banco situado al final del paseo marítimo pasábamos las tardes de verano mientras Sally corría de un lado a otro jugando con las olas; con la arena; con los pájaros. El agradable sol nos cegaba mientras poco a poco desaparecía en el horizonte creando su eterno incendio en las nubes, y nosotros hablábamos sin preocupaciones de nuestra realidad: música, películas, libros, cómics, juegos… Cantábamos, gritábamos, subíamos y bajábamos corriendo las largas escaleras mientras emulabamos “Eye of the Tiger”, reíamos…

Éramos jóvenes y felices.

—***—

Publicado originalmente 13 – 9 – 2014

Microcuento – El libro de la muerte hueca

Era peligroso pasar de página, nunca sabías que podía intentar aniquilarte a continuación.

El caballero del horizonte

Un papel en blanco y un lápiz de grafito sostenido por tres dedos que se dispone a trazar un improvisado escenario.

Pulgar, indice y corazón dispuestos a dirigir la creación.

Un rápido movimiento horizontal dibuja la línea que separará todo.

Un horizonte sin horizontes que mostrar.

Un arco que puede ser tanto un amanecer como un anochecer naciendo de la parte superior de la linea.

Siempre me gustaron estos dos momentos del dia por la magia que dibujan en la realidad.

Clavo la punta del lapiz en la mitad inferior.

Se queda congelado en esa posicion.

No encuentro la inspiración para seguir.

No tengo ganas de intentarlo hoy.

Queda un único punto dibujado debajo del ficticio horizonte.

Al apartar el lapiz se me escapa un pequeño y suave trazo que se difumina hacia abajo.

Bien podria ser la alargada sombra del solitario punto proyectada por el supuesto sol o la estela que deja tras de sí como si estuviese avanzando.

Tal vez el casual borrón solitario necesite su propia historia.

Todos la necesitamos.

Un simple punto rodeado de blanco en la distancia puede ser un caballero de pesada armadura atravesando un desierto de palidas arenas.

Buscando sanar profundas heridas y descanso en un cobijo que jamás llega.

Solo con sus pensamientos.

Recuerdos de lejanas aventuras llevadas a buen puerto, o aquellas sin el final deseado pero dignas de ser contadas a la luz de una hoguera cuando el calor del fuego y el vino hacen que las lenguas se aflojen.

Avanzando paso a paso enterrando sus pesadas botas en la fina arena.

Cada paso un nuevo reto que bien podria ser el último.

Un reto cada vez más largo y dificil de superar por la sed y el agotamiento de incontables horas sin descanso con la esperanza de alcanzar la salvación.

Avanzar poniendo los cinco sentidos y la intuicion en no desfallecer.

Continuar al precio que sea para poder alcanzar el siempre lejano horizonte.

Según va observando como le abandonan las fuerzas, va dejando atras piezas de su envejecida y mellada armadura. Lo que sea necesario con tal de dar un paso más.

Instinto de supervivencia en horas bajas cuando sus musculos se niegan a responder.

Un cuerpo tendido en medio del desierto mientras la sangre tiñe de carmin los granos de arena bajo su cuerpo.

Su vision se va nublando y la atención se va perdiendo en el vacio de la siempre certera muerte.

No logrará alcanzar el horizonte.

Tal vez se encuentra en el horizonte de otro caballero desesperado.

Otro punto en la distancia que aguarda su propia historia en otra hoja de papel con garabatos que pueden no ser nada, o épicas estampas realizadas para ser recordadas.