Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: septiembre, 2019

Microcuento – Perfecta sociedad

Era la perfecta sociedad. Sin conflictos. Sin desigualdad. Sin problemas. Sin tristeza. Todo encajaba perfectamente en su sistema como engranajes de una maquinaria sin errores de diseño.

¿Como podíamos permitir su existencia?

Ya a la venta – Ensoñaciones de un bufón loco (papel e-book)

Portada definitiva

Y allí, junto al único árbol en pié en su particular infierno, llegó el bufón loco después de mucho caminar entre los montículos de calaveras calcinadas por las llamas de la guerra. En ese lugar se acababa la tierra, y más adelante un infinito mar de fuego crepitaba entre las ráfagas de viento y el más absoluto silencio. Un silencio roto con el silbido del último barco zarpando a través del ardiente mar hacia la inexistente ciudad Esperanza.

El bufón miró melancólico el horizonte y entre las inabarcables nubes de humo y polvo le pareció distinguir una luz en la distancia. La luz de un nuevo amanecer que en pocos segundos comenzó a bañar una vez más la tierra que agonizaba entre polvo y cenizas. La luz de un amanecer que atravesó la última gota de agua creando un arcoiris. El último arcoiris que surcaría jamás aquellos cielos.

El bufón miró aquella estampa y se sentó en el borde del acantilado perdiendo la vista en aquel horizonte imposible, hasta que su mente mecida por el sonido de las olas de fuego golpeando contra las rocas se puso a soñar.

Y soñó.

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Si amigos, coincidiendo con el primer cumpleaños de mi hijo Héctor, el tercer volumen de Bufonadas en su versión digital y de papel ya están a la venta en Amazon por los 0,99 Euros (Digital) y 5,99 Euros (Papel) de rigor.

En esta ocasión la selección de escritos esta enfocada a lo existencial.

En su interior encontrareis de todo como siempre: relatos, poemas, cuentos, microcuentos, acrósticos… 140 paginas de bufonadas.

Consigue «Ensoñaciones de un bufón loco» aquí

Espero de todo corazón que os guste, vuestros comentarios y críticas.

¡Nos leemos!

A-Microcuento – Sueño profundo

Dormia profundamente. Tan profundamente que no habría sido capaz de sacarla de su sueño ni el mismísimo Armagedón. De hecho, no lo hizo. Al despertar se encontró completamente sola en aquel mundo en ruinas.

La espada en la roca

«Aquel que saque la espada de la roca ha de ser el futuro y único Rey de Reyes». Rezaba el texto grabado en la piedra que hacía de soporte a la brillante espada clavada hasta la empuñadura.

Aquel tesoro había aparecido enterrado durante la excavación para los cimientos de mi nueva casa, y dado su innegable valor arqueológico no quise dar parte a las autoridades del hayazgo. Habría paralizado las obras y el filo cogiendo polvo en el sótano de algún museo o formando colas de turistas para hacerse la típica foto intentando sacar la espada.

Pensé que sería un adorno estupendo en el cuarto de baño, frente al «trono». Después de todo…

¿Quien necesita Reyes?

Microcuento – Siempre la misma historia

Siempre la misma historia. Miró hacia atrás y al observar las pilas de cadáveres ensangrentados y despojos humanos descuartizados sintió una profunda y desgarradora tristeza.

¿Porqué tenían que invocar lo que no debería ser invocado?

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Otro de los Microcuentos que me han publicado en microcuento.es.

Y con este van…

Microcuento – Nubes

Cansado de la tormentosa nube sobre la cabeza y su incansable lluvia, partió en un interminable viaje por todo el mundo buscando fertilizar las tierras yermas y paliar las bocas sedientas.

Regreso a casa

Un día, sin previo aviso, regresó. Los ojos se humedecían según recorría las calles que habían sido su hogar de niñez. Sucias calles en las que se palpaba la ruina y pobreza a cada paso, en cada esquina. Allí aprendió la ley de la calle. El arte del hurto. A luchar por su vida. Sobrevivir. Matar…

Todo seguía tal y como recordaba en el «estercolero», como si el tiempo se hubiese detenido en el mismo instante en que puso los pies fuera de sus límites.

Recordó un viejo dicho que resumía perfectamente aquel lugar: «La basura siempre acaba regresando al estercolero».

Y era cierto.

Regresó a su antigua vida en aquel suburbio. Y sintió alivio de retomar la vida justo donde la había dejado. Nadie recodaría la vida de un desgraciado, y el tiempo siempre acaba borrando el pasado. Cualquier pasado. Incluso el de aquellas manos manchadas de sangre. Sangre de aquellos cuya vida vale menos que un puñado de grano.

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