Fugaz recuerdo V

por Bufón loco

El día que ella se fue el mundo se silenció y solo quedo un incesante eco de súplica y desesperación.

Quedó en las cuatro paredes que nos cobijaban un agujero temporal paralizado en esa fatídica hora en que partió.

Un rastro de plumas blancas alejándose hacia la ventana abierta de par en par quedó como única prueba del vacío que dejó en aquel lugar.

Con ella se alejó también la luz. Y a la tenue llama de las velas vimos la felicidad marchitarse y el futuro tornarse oscuro. De un negro que dolía observar. Que obligaba a apartar la mirada y llorar.

Tenia nueve años y al día siguiente iba a cumplir diez. Se fué y se llevó consigo mi sonrisa y la alegría. La sonrisa y alegría del niño perdido que sigo siendo aún hoy.

Exactamente veinticinco años después desde su nube me las devolvió. Nació Minerva y desde entonces la alegría regresó al hueco que jamás debió haber abandonado aquel lejano y helado marzo en que falleció.

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