El regalo

por Bufón loco

Abrí la puerta y me quedé aterrado ante lo que vi.

En mitad del salón un abeto de Navidad maravillosamente adornado con bolas, figuras, luces y guirnaldas de un millón de colores. Bajo sus ramas un único paquete envuelto en papel de regalo con lustrosos motivos navideños. De su cinta anudada colgaba un sobre con mi nombre escrito a mano.

Miré a todos lados buscando algún indicio de quien podría ser el artífice de aquella broma de mal gusto. Ni rastro.

Me acerqué y cogí el sobre tembloroso. En su interior una carta escrita en tinta roja también a mano.

“Este año has sido un chico muy malo. Aquí tienes el presente que mereces. Esperamos que el próximo año tu comportamiento haya sido ejemplar.

Saludos y feliz Navidad

Melchor, Gaspar y Baltasar”

Cogí el paquete. Pesaba mucho más de lo que aparentaba. El sudor caía por mis sienes a mares. Temía lo que podría haber en el interior de aquella tétrica caja. Sin más dilación me dispuse a revelar lo que había en su interior. El lazo se deshizo fácilmente. Querían que me resultara fácil abrirlo. Rasgué el papel y abrí la caja.

Creo que vomité en cuanto mis ojos enfocaron el interior y mi cerebro procesó la información. La cabeza cercenada de Bobby mi perrito estaba envuelta en trapos empapados en sangre. Cerré la caja y lloré. Lloré muchísimo.

Los hijos de puta sabían mis negocios con la competencia.

En ese momento me vino a la mente el deseo que me gustaría que se cumpliera ese año. Poder alejarme de los negocios turbios con la mafia como si nunca hubiese estado envuelto en ellos.

Volví a pensarlo sopesando todas las posibilidades y variables y llegué a la siguiente conclusión: Estaba jodido, realmente jodido.

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