Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: enero, 2019

Under the shadow of the tree of the world

I took you by the hand and I took you running and laughing at the base of the tree of the world. Around us, the rest of the universe moved slowly and I only thought of melting our bodies under their gargantuan branches, without being disturbed by the tremors that took place below, deep down in the subsoil where the roots of Yggdrasil were devoured slowly but irremediably.

We did not care The Ragnarok would arrive soon and everything known would be ravaged by bloody battles and desolation, but as it was written in the stars, it would be you and me alone to repopulate the world from among the ashes.

And so, under the shadow of the tree of the world, we fucked without worry or rest until the sunset came and the very existence shuddered before the compasses of distant drums of war.

The final judgment had begun and I could only think of lying next to you for all eternity.

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Hacia la luz

Despertar en mitad de un túnel
Flotando hacia una luz blanca
Tanto se ha hablado de este momento
Qué avanzas en completo silencio

¿Así se siente estar muerto?

No
Ese es el error
La muerte ya es el pasado
En este momento estás naciendo

Primer viaje

– La primera vez siempre duele –

Dijiste acariciando mi cabello
Luego te tumbaste a mi lado
Nos besamos
Y todo alrededor se volvió bruma
Excepto tu y yo

En mitad de la neblina de ensueño
Vimos nuestros cuerpos dormidos
Respirando acompasados
Contenedores vacíos en suspensión

Creo que sujeté fuertemente tu mano
Y flotamos como golondrinas
Alrededor de nuestro nido
En la olvidada primavera del mundo

A nuestro alcance el infinito
Y aquella primera vez
No fuimos capaces
De alcanzar
La más lejana de las estrellas
La situada al borde del universo
Donde más allá no hay nada
Solo la eternidad
Esa eternidad que palpita dentro
Que parpadea al ritmo
De nuestros latidos
Tan intensos
Tan eternos

El regreso dolió
Tenías razón
Pero abrazados
En esta vacía realidad alternativa
Deseamos viajar de nuevo
Allí donde somos los únicos
Seres vivos del universo

Los únicos realmente vivos

El extranjero

-Mira a ese hijo de puta, andando como si nada por nuestras calles. Ahí, riéndose de nosotros porque nos toma por gilipollas. Aprovechándose de nuestra buena voluntad. Quitándonos el trabajo y nuestros recursos. Despilfarrando lo que hemos creado con nuestros esfuerzos. Me da asco imaginar que roza a nuestras mujeres y niños. Que respira nuestro aire. Que podemos respirar sus sucios y apestosos vahos. ¡Dios, me entran ganas de vomitar solo de pensarlo! Pero este cabrón se lo va a pensar dos veces antes de volver por aquí. Va a saber que ni él ni su familia debían de haber pisado nuestra tierra. ¡Ja! ¡Quieto ahí maldito bastardo!-

Se dirigió apresuradamente con ojos inyectados en sangre hacía la figura qué se giró para observarlo asombrada.

¿Sabía realmente a quién se dirigía?

No llegó siguiera a acercarse. A pocos metros de distancia unos viscosos tentáculos le habían atravesado el pecho dejando al descubierto un corazón palpitante que derramaba chorros de sangre sobre la acera.

La figura continuó caminando como si nada. Nadie se dignó a mirar el rostro desencajado de aquél hombre. Nadie se planteó siquiera socorrerle. El cuerpo se quedó ahí tendido convulsionándose hasta que la muerte paró aquel grotesco espectáculo.

Tal vez habría sido mejor para él plantearse quien era el auténtico extranjero en este planeta que habitamos.

___***___

Perdonar si me equivoco, pero no puedo comprender los comentarios racistas. Será que con la crisis del 2008 tuve que emigrar a Chile para poder subsistir. Tuve suerte y el tiempo que pase allí conocí a grandísimas personas. Tal vez una lección de humildad les vendría bien a quienes quieren excluir a quien sólo quiere vivir y bastante difícil es hacerlo lejos de tu familia y amigos.

La cascada del fin del mundo

El crucero al fin zarpó
Surcando una mar en calma
Dejando atrás estelas de plata
Y el pasado despidiéndonos
Apesumbrado para siempre
Desde los muelles

Un navío cargado de sueños
De deseos olvidados
De creencias increíbles
De verdades engañosas
De ilusiones
Fe
Y falta de ella

Comenzó un viaje al más allá
Hacia horizontes perfilados
Viaje de ánimas con ánimo
Y locos buscando cordura
O nadar en ella
Libres
De querer demostrar
Lo indemostrable
De creer

Ochenta y un días de viaje
Y sus oníricas noches
Nubes oceánicas
Violentas tormentas
Salvaje oleaje
Prados de estrellas
Camaleónicas lunas
Auroras boreales
Amaneceres cristalizados
Por un viento cada vez más frío
Que nos dejaba helados

Una tarde comenzó
A escucharse el ruido
Al principio un murmullo
Después atronador lamento
Al final un infierno sonoro

El viaje llegaba a su fin
Enfrente congeladas aguas
Caían por el borde del mundo
Hacia el vacío del universo
Tan desconocido y bello

Y así arremolinados en cubierta
Nos precipitamos hacia el infinito
Conocedores de una realidad encubierta
Por otras fuerzas
Sin testigos
Pero con nuestros sueños cumplidos

___***___

Los conspiranoicos me resultan gente entrañable. Capaces de creer lo que sea con tal de no aceptar está realidad. La teoría de la tierra plana es tan absurda que partir en un viaje para demostrarlo requiere una fe inquebrantable. Y el acto un cierto romanticismo. ¿Y si se hace realidad su sueño? Creo que soy el tipo de persona que desearía que estuviésemos todos equivocados. ¡Se iban a enterar esas manos negras que mueven los hilos del mundo!

Típico despertar

Desperté.

Desperté como en tantas otras historias.

Rodeada de densa niebla.

Cipreses balanceándose al son de un suave viento.

Y silencio.

Eterno y doloroso silencio.

Filas de lápidas de piedra.

Reflejos de lo que fuimos en vida.

Mausoleos de ricos que no valen de nada en la muerte.

Lápidas y nichos para la gente corriente.

Y para el pobre,

arena y tierra

Compartiendo lecho con un montón de huesos sin nombre.

Desperté.

Y comenzó mi nueva vida.

Mi no-vida.

Que comienza mirando hacia atrás.

Un texto grabado en el granito de una lápida vestida con coronas de flores

Qué el tiempo borrará.

“Mi dulce ángel. Descansa en paz”

Llegó con la lluvia

Oficina detective privado

I

La clásica historia. Un oscuro antro en los suburbios que vivió épocas mejores. Paredes cubiertas de grafitis que ocultan grafitis. Una destartalada placa con las letras medio borradas que dejan intuir de qué tipo de local se trata: “J. Detective Privado”.

El interior huele a humedad. A la humedad que cubre la agrietada pintura y la tiñe de malsano y mohoso verdor. Una decaída planta de interior intenta dar ambiente a las desgastadas sillas de madera con tapicería pasada de moda que hacen las veces de improvisada sala de espera que jamás hizo méritos para ganarse ese miserable título. La poca luz de las sala la aportan los perezosos rayos de sol otoñal que se infiltran por los huecos entre lamas de aluminio de un estore a medio subir.

J. está en la habitación adyacente. Envuelto en las tenues sombras que proyectan los incontables archivadores de informes de casos ya olvidados que descolocados adornan las esquinas. Pies sobre la mesa. En la comisura de sus labios un cigarrillo con un centímetro de ceniza luchando encarnizadamente con las leyes de la gravedad emite un finísimo hilo de humo que forma una etérea neblina. En un perchero cercano a la puerta descansa una roída gabardina coronada con un sombrero gris de aspecto anticuado. Suena en la radio el murmullo de una emisora de rock ochentero en exclusiva para su único oyente.

A J no le importa nada. Se concentra en el Sudoku difícil de un diario de hace dos días. Frunce el ceño haciendo sus cábalas numéricas haciendo q las arrugas se le marquen como surcos en la tierra. La edad empezaba a hacer mella, pero cuando te parabas a observarle podías deducir que en su juventud había sido un hombre muy atractivo.

Alto de algo más de metro ochenta. Ojos claros de un color indeterminado situado entre el azul cielo y el gris plata. Mandíbula prominente vestida con barba de tres o cuatro días. El rostro salpicado con alguna cicatriz de reyertas de juventud. Con pelo abundante y castaño claro con corte de galán de manual sacado de alguna película de los años cincuenta solo que treinta años desfasado.

Deducciones al fin de al cabo, ya que en realidad se trataba de un hombre hueco y roto por dentro. Al menos desde que hacía un año perdió a la que él pensaba podría ser la mujer de su vida. Clásica equivocación por la ceguera de una explosión de pasión que llegó como se marchó, de forma totalmente casual e imprevista.

II

Fue un día lluvioso de otoño.

Tintineo de la campana de la puerta. Chirrió de los goznes seguido del golpe seco de la puerta al cerrarse. Respiración rápida y sin pausas.

-Buenos dí..

Enmudece al ver a la visitante. Delicada y pálida como una flor de invierno en un recóndito valle cubierto de escarcha. Un ceñido y elegante vestido de color negro y zapatos a juego. En su cabeza un gorro de lana con un pompón alicaído en su cima por la fuerte lluvia que cae en el exterior. Ojos color miel. Infinitas pestañas. Labios carnosos, ligeramente rosados, casi blancos. Melena castaña que cae ondulada por su espalda como la cascada del borde del mundo. Pechos pequeños pero insinuantes. Cintura de curvatura imposible seguida de la zona de obligada deceleración por peligro de accidente que eran sus caderas. Piernas infinitas. Parecía una imagen arrancada de un sueño.

Cogió aliento y comenzó a calmar la respiración. Le escaneo con la mirada. Lo atrapó sin haber pronunciado aún palabra. Y la pronunció.

-Buenas tardes. Perdone la entrada tan abrupta pero fuera hace un tiempo de perros y tenía la sensación de que un grupo de matones iban siguiéndome…- Su voz como un canto iluminó lo lúgubre de aquel lugar. J. Se quedó unos segundos sin palabras. Los segundos que tomo su corazón en acelerar y superar el límite establecido.

Pasa, no te quedes ahí parada que estás empapada- dijo mientras a toda prisa se acercó al baño a coger una toalla. – Siéntate donde quieras y dime, que te trae a este lugar?…

III

Sin saber cómo, ella acabo durmiendo en su cama mientras el intentaba acomodarse en el sofá monoplaza dentro del pequeño apartamento céntrico que J tenía alquilado.

El nombre de la ninfa era Iris y apenas llegaba a los 24 años. Sobre su pasado J solo pudo sacar en claro que había llegado a Madrid el mismo día que sus caminos se cruzaron. Buscaba a alguien pero parecía haberlo olvidado o ya no importaba. No tenía dónde quedarse y él se sintió obligado a otorgar refugio a aquel ángel surgido de la nada. Lo que estaba claro es que su encuentro había sido fruto de la más absoluta casualidad. El destino a veces tiene esas gracias.

Habían pasado dos semanas y cada vez su imagen iba conquistando un poquito más de terreno dentro del marchito reino de sus pensamientos. Se veía pasando las horas en la oficina vacía observando el lento avanzar de las agujas del viejo reloj de pared deseando que llegará la hora de regresar a casa y verla.

Cuando finalmente llegaba la hora se movía como impulsado por una fuerza invisible. Su alrededor se desenfocaba a excepción del punto de fuga que era la puerta del apartamento.

La encontraba leyendo alguna revista. O viendo la tele acurrucada en el sofá. O escuchando música en la habitación cantando por encima con una pésima pronunciación del inglés que en su voz sonaba encantadora. Un día la encontró dormida en el sofá como una imagen de cuento y al sentir la puerta pudo verla desperezarse.

Siempre le dedicaba una sonrisa que alegraba el día más triste y le saludaba. -Holis J!- dándole un beso en la mejilla. En ese instante el moría y revivía. Pero no sacaba el valor para mostrar lo que realmente deseaba.

Después solía encerrarse en la habitación canturreando entre susurros siempre la misma letra…

“I can hear your heart. Can hear your heart…”

IV

Un día casi sin saber cómo la vida de J dejó de pertenecerle. Llego flotando al apartamento y al sacar el llavero escucho en el interior la música a un volumen superior al habitual.

“The sky was bible black in Lyon”

Ella vestida con un pantalón vaquero corto ajustado y un top bailaba en medio del salón iluminada por la tenue luz de velas.

“when I met the Magdalene”

Sobre la mesa una botella de vino tinto abierta con dos copas: una de ellas llena y la otra a medio beber.

“She was paralyzed in a streetlight”

Ella se acerca con caminar continente. Le saluda con un beso en la mejilla y Le agarra las manos.

“She refused to give her name”

Lo arrastra despacio hacia el sofá. Sus caderas se balancean como el caer de una pluma.

“And a ring of violet bruises”

Lo invita a sentarse con un guiño y le tiende la Copa de vino. Ella coge la suya y las tintinea.

“They were pinned upon her arm”

Se moja los labios tintados de rojo mientras le clava la mirada no tan inocente en los ojos.

“Two hundred francs for sanctuary”

Se gira y se aleja lentamente hacia el centro del salón donde continúa su hipnotica y sensual danza.

“and she led me by the hand”

Se vuelve hacia J. Levanta la Copa y vacía de un trago el contenido. Lo señala con el índice y le ordena sin palabras que se acerque.

“To a room of dancing shadows”

La marioneta sin voluntad obedece. Se acerca con baile torpe y ella extiende sus brazos alrededor de su cuello.

“where all the heartache disappears”

No hay espacio entre los dos cuerpos que se mueven como uno solo. Ella apoya la cabeza en su hombro. El nota la húmeda respiración en su cuello.

“And from glowing tongues of candles”

J se aferra con fuerza a su cintura y suavemente comienza a deslizar hacia abajo sus fuertes manos. Los carnosos labios de Iris entra en contacto con su piel. Los cuerpos se estremecen.

“I heard her whisper in my ear”

Los brazos de J elevan a Iris buscando la colisión entre labios. Se produce como un estallido. Ambos se aprietan como si buscarán fundirse en un único elemento. Aleación de pasión.

“‘j’entend ton coeur'”

Es un punto de no retorno. Sexo. Pasión. Atracción animal. Puro instinto primario. La tarima acoge dos cuerpos que se entrelazan. Se retuercen. Se enmarañan.

“‘j’entend ton coeur'”

Respiración profunda. Jadeos. Sudor. Saliva. Flujos. Semen. Gritos. Silencio.

“I can hear your heart”

Dos cuerpos desnudos abrazados. Ella se acomoda sobre el tórax de J. Susurra:-“Puedo escuchar tu corazón. Escuchar tu corazón. Escuchar…”.

“Can hear your heart”

Fundido en negro cuando se extingue la llama de la última vela.

“I hear your heart…”

V

Al despertar Iris había desaparecido igual que apareció en su vida un mes atrás. La cabeza de J gustaba de revivir aquella última noche como un sueño recurrente. Una y otra vez agudizaba el oído deseando escuchar otra vez el tintineo de campana anunciando su llegada aunque fuese imposible. La oficina y su apartamento se habían convertido en los lugares más lúgubres y grises del mundo. Pozos de miseria que absorbían la luz y la vida.

La radio seguía sonando. J apoyo el diario sobre el escritorio. Se vio a si mismo llorando. Inevitables lágrimas al recordar el día de después a su noche de ensueño.

Un puente sobre el río Manzanares.

Un ángel cae con las alas rotas y sin arnés.

El último pétalo de la flor más hermosa flotando río abajo.

Nadie la conocía. Apareció. Dejo un suceso en los telediarios y un corazón destrozado. Se marchó dejando atrás un mundo aún más triste. Un mundo que seguiría girando aunque imperceptiblemente más lento.

___***___

Re-subo este relato sobre encuentros inesperados. Tiene entre sus líneas varias referencias a Marillion. Comenzando por la canción (Posiblemente la canción sobre un encuentro con una prostituta más bella letristicamente hablando ) y terminando por el trágico final (El posible final de la historia de Brave. Una obra maestra de los discos conceptuales, sobre una chica que va a suicidarse).

¡Espero que lo disftuteis!

Secrets

When I dive in your eyes
I’m trying to decipher your secrets.
The most unspeakable of them

Those that we all accumulate
Someplace Dark
Between thoughts

Those who always come back
And cling to the brain so blind
Or to the heart so naïve

Those that hurt
Not being able to release them
Of his impassable prison
Of his endless condemnation
To stay trapped
The time that we live remains

Will you decipher my biggest secret?

I keep thinking of you
Even if you can’t know

A la sombra del árbol del mundo

Te tomé de la mano y te llevé corriendo y riendo junto a la base del árbol del mundo. A nuestro alrededor el resto del universo se movía lentamente y yo únicamente pensaba en fundir nuestros cuerpos bajo sus gargantuescas ramas, sin inmutarnos de los temblores que se producían abajo, muy abajo en el subsuelo donde las raíces de Yggdrasil eran devoradas lenta pero irremediablemente.

No nos importaba. El Ragnarok llegaría pronto y todo lo conocido sería arrasado por cruentas batallas y desolación, pero como estaba escrito en las estrellas, quedaríamos tu y yo solos para repoblar el mundo de entre las cenizas.

Y así, bajo la sombra del árbol del mundo, follamos sin preocupaciones ni descanso hasta que llegó el ocaso y la mismísima existencia se estremeció ante los compases de lejanos tambores de guerra.

El juicio final había comenzado y yo solo podía pensar en yacer junto a ti por toda la eternidad.

El observador

Tiays tenía el trabajo más aburrido del universo. Era lo que comúnmente llamaban “Observador” y su misión era exactamente eso, observar durante interminables horas pantallas en una sala oscura, para al terminar la jornada emitir un informe a DIOS. En concreto Tiays estaba destinado a observar un pequeño planeta situado en un alejado sistema solar que contenía vida llamado Tierra. Vida artificial creada por DIOS hacia millones de años como experimento para mejorar la producción de alimentos en entornos insalubres. En el caso de su destino, el experimento salió según lo previsto, a excepción de la extraña evolución de una especie homínida que desarrollo algún tipo de pseudo inteligencia. Tan extraña fue esa mutación (Porque no podía tratarse de otra cosa) que DIOS destinó un puesto permanente allí para el estudio de esa especie y su avance respecto al mundo que habitaba.

En el tiempo que llevaba Tiays allí trabajando esa evolución había sufrido una brutal aceleración. Los seres habían construido acristaladas ciudades, volaban en vehículos alados , surcaban el terreno con interminables redes de carreteras, destruían los recursos sin ningún tipo de responsabilidad, guerreaban entre ellos por dominar terrenos, recursos o únicamente por impulsos… Posiblemente se trataba de la plaga más devastadora de la galaxia. Por suerte su esperanza de vida era demasiado corta como para extenderse a otras galaxias habitadas.

O eso pensaba Tiays hasta que un día recibió un mensaje directamente de DIOS.

DIOS era la Inteligencia Artificial que movía los hilos del universo. Nadie recordaba como ni quién la creó, pero desde siempre se había movido a través de la red estelar solucionando cualquier problema gracias a sus infalibles dotes de cálculo y análisis de situaciones complejas. Sólo existía el registro de un error en sus acciones, pero se auto solucionó tan pronto que apenas nadie noto la desaparición de un cúmulo de estrellas habitado por la extinta raza de los Brogs que durante su existencia eran tratados como ratas galácticas. Así que incluso sus errores parecían ser beneficiosos para la comunidad galáctica.

El recibir órdenes directamente de DIOS era un enorme orgullo y responsabilidad así que desde el primer instante que Tiays vio la parpadeante señal se puso nervioso de pensar lo que implicaba si cumplía correctamente sus tareas. Retiro anticipado con paga vitalicia, vacaciones pagadas, tiempo libre con su familia y entrar a formar parte de la historia del universo. Los niños estudiarían en la escuela su forma de actuar y el resultado.

El mensaje rezaba:

“Los humanos están desarrollando la tecnología de teletransporte y viaje cuántico. Esto pone en peligro la propia existencia de los seres del universo. No ahora, pero los cálculos indican que si viajan será inevitable el fin. Su misión: ELIMINE LA AMENAZA INMEDIATAMENTE. Su colaboración será enormemente recompensada. Atentamente: DIOS”

Tiays sonrió. Llevar a cabo esa acción desde su puesto era pan comido. Pulsar un botón y listo. Amenaza eliminada y renacer como leyenda. Acudió raudo a su puesto de control y abrió la cobertura del botón de limpieza planetaria.

Apoyo el dedo ejecutor y antes de actuar decidió hechar un último vistazo a las pantallas que habían su contacto con ese mundo durante los últimos diecisiete años solares.

Las imágenes que se sucedían sin descanso eran las de siempre, las de un mundo salvaje tejido con marañas de comportamientos erráticos y brutales con un único fin: “El pez grande se come al chico”. Base de la evolución. Y así fue pasando indiferente la mirada por pantallazos de guerras, asesinatos, violaciones, terrorismo, pobreza, miseria y corrupción en todas sus variantes.

De casualidad llegó a una pantalla que mostraba algo fuera de lo común en esos entresijos de animalismo salvaje. La imagen de una niña pequeña vestida con un vestido blanco cogiendo flores en un infinito campo salpicado por el color. Esa niña desprendía inocencia y su sonrisa demostraba el desconocimiento de lo que ocurría más allá de su burbuja. Tiays detuvo la mirada ahí y reaccionó poniendo un gesto triste. La tristeza de saber que esa inocencia se tornaría brutalidad como siempre ocurría con esa especie animal.

No se paró a mirar más pantallas. Pulsó el botón y las imágenes ardieron en crepitantes llamas. Inmediatamente escribió su último informe para DIOS y se dirigió a puerta donde le esperaba su viejo sombrero cubierto de polvo y el transbordador que le llevaría de vuelta a casa.