Bajada a los trasteros

por Bufón loco

La fuente de mis terrores se haya en los trasteros.

El típico miedo a lo desconocido.

A lo que puedan ocultar trás sus puertas el resto de vecinos. Esos largos y laberínticos pasillos recorridos por tuberías cubiertas de polvo y telarañas. Esas hileras de puertas metálicas corroídas por el óxido. Esas parpadeantes y ténues luminarias fluorescentes con temporizador que te dejan vendido a la oscuridad cuando menos lo esperas. Ese sepulcral silencio que magnífica el sonido de las goteras o el eco de mis pasos. Cualquier paso. El horror de sentirte observado. De no saber que habrá tras cada recodo de estas criptas de trastos inútiles.

Pero mi mayor temor en estos sótanos es que alguna vez se descubra la demencial criatura informe y tentacular que alimento y cuido con cariño trás la puerta oxidada de mi propio trastero.

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