CRÍTICA – RELATO – Marillion – All One Tonight – Live At The Royal Albert Hall

por Bufón loco

-Señor juez. Me declaro culpable.- Digo agachando la cabeza y cerrando los párpados en el mismo gesto como si el peso de la conciencia hubiese encontrado la gravedad en ese instante y estuviese cayendo sobre mis hombros. Continúo tímidamente: – Quisiera confesar…-

El súbito sonido de los murmullos es aplacado rápidamente por los golpes del martillo del juez llamando al orden la sala. – ¡Silencio en la sala! Escuchemos lo que quiere declarar. Después el tribunal dictará sentencia. Comience su declaración y no se ande con rodeos. Cíñase a los hechos. Comience.-

– Hace dos días compré en CD el directo de Marillion «All One Tonight – Live At Royal Albert Hall» que fué grabado en la gira del 2017. Y era la primera vez en los casi 40 años de la banda qué tocaban en tan ilustre recinto. El caso es que …- Paro unos segundos para coger aliento y valor para la confesión:- Lo compré aún teniéndolo desde hace pocos meses en Blu-ray y haberlo visionado al menos media docena de meses.-

Un sonido de asombro se escapa de la boca de los asistentes al juicio que es acallado por el respetuoso martillar-¡Eso no tiene ningún sentido! Por favor, diga a este tribunal las razones qué le han llevado a ello.-

-No puedo dar una razón concreta. Es un cúmulo de características únicas. Pero haré el esfuerzo e intentaré mostrarlas como usted ha solicitado:

– La primera parte del concierto la banda toca al completo su último álbum de estudio F.E.A.R. (Fuck Everyone And Run). Una maravilla que critica está maldita sociedad que parece seguir el dogma que reza el título. Lo tocan y además lo hacen increíblemente bien. No como en los directos de otra bandas que suenan a lata. Hay partes que incluso superan el sonido de estudio por la calidez y emotividad de la interpretación y la entrega del público asistente.

Solo por esa parte ya merece la pena el desembolso, pero lo que realmente me llevo a la perdición fue su segunda parte…-

-Recuerde que esta bajo juramento. Esa segunda parte no tiene ni uno de los éxitos que hicieron famosa a la banda allá por los 80. ¿Me va usted a contar que después de todo este tiempo rechazan tocar sus mejores canciones ante su publico?… No hay duda de que estamos ante un caso muy grave de psicopatía emocional. Continúe…-

-Como contaba, la segunda parte fue mi caída a los infiernos. Mi rendición ante algo tan grande que es difícil de explicar. Silencio, la melodía de violines y flauta que te arrastran hacia todo lo desconocido de la galaxia… Comienza con «The Space» y al grupo le acompañan un cuarteto de cuerda, una flauta y una trompeta francesa. Le dan una nueva dimensión a la excelente música que ya de por si compone este grupo.

Ese comienzo fue simplemente eso. Un aperitivo para el oyente que no puede imaginar lo que se le viene encima. Sin duda el que selecciono las 9 canciones que forman esta segunda parte quería remover entrañas a quien lo escucha…

«Afraid of Sunlight», «The Great Scape», «Easter», «Go!», «Man of a Thousand Faces», «Waiting To Happen»

Y el remate para el final, cuando ya no queda aliento ni se pueden exponer mas los sentimientos… Campanillas y cascabeles anuncian que el viaje a Nunca-jamás comienza. Agarras la mano a tu yo interior y te sumergen entre las nubes de «Neverland». Ese piano que va uniendo al resto de instrumentos hasta que explosiona la magia a mitad de canción con un mágico solo de guitarra. Este tema debe de ser uno de los grandes hitos de la humanidad. Una obra a guardar en una capsula del tiempo para que los que nos sucedan como especie dominante comprendan la grandeza de lo que fue el ser humano.

Y cuando termina solo hay tiempo para un bis. Repiten una parte de uno de los temas de F.E.A.R.,  «One Tonight» que ya ha sonado esa noche. Esta vez con el acompañamiento sonoro como despedida. ¡Y que despedida! Ese fragmento va creciendo en intensidad hasta que te dan ganas de aplaudir en su apoteósico final… Y entonces todo termina y tienes la necesidad de que vuelva a comenzar.

Su señoría, doy por finalizada mi declaración.-

-De acuerdo, el jurado puede reunirse a deliberar antes de emitir su veredicto-

Se hace el silencio en la sala y un grupo de los asistentes se reúne a deliberar. Los minutos se hacen interminables y la tensión se hace tan palpable que ahoga.

Finalmente el grupo vuelve a su sitio. Y el vocal habla: – Estamos listos para sentencia.- Se aclara la garganta frente al micrófono, y lo que sigue es difícilmente explicable, ya que escapa a toda lógica.

Justo antes de decirla, se apaga la luz. Y súbitamente la abarrotada sala al completo se pone en pie. En la oscuridad comienzan a iluminarse pequeñas lucecitas de colores que danzan de un lado a otro en un rítmico va y ven. En los dedos de los asistente hay lamparas LED multicolor y poco a poco  comienza a escucharse un canto al unísono que va contagiando a todo el que lo escucha…

«Wide awake on the edge of the world»

«Wide awake on the edge of the world»

«Wide awake on the edge of the world»

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Si quieres entender este extraño final visualiza el siguiente video:

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