Somewhere in Providencia

Esta isla del tesoro perdida y olvidada en el inmenso océano es para ti

Mes: mayo, 2018

Marillion

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¿Que es exactamente aquello del arte que te gusta?

Párate un momento a pensar la respuesta. Respira profundamente y lee la siguiente pregunta que planteo.

¿Que elemento exacto del arte es capaz de transmitirte sentimientos?

Piénsalo con calma mientras te cuento la siguiente historia relacionada con el título de la entrada, que no es más que un grupo musical inglés que (Lo conozcas o no) lleva haciendo lo que sienten desde el primer instante.

Mi primer acercamiento a la banda fue tiempo atrás, en los 90. Por aquel entonces, una de las revistas de “Heavy” (¿Metal Hammer? ¿kerrang?) de la época venía con un CD de novedades y singles musicales (Inocente era sin apenas internet). En uno de ellos durante la época que estuve viviendo en Ibiza, venía un tema acústico llamado “Hard as love”. Me apasionó a primera escucha, tanto que en mi regreso a Madrid y en cuanto tuve un poco de dinero en mi haber, busque como un loco el disco en que salía y lo compré junto a 2 más del mismo grupo. Se trataba de los siguientes discos: Brave, Hollydays in Eden y Missplaced Childhood.

Los escuché y…

Aunque no lo pueda creer ahora mismo, los aborrecí. Tanto, que los vendí de segunda mano.

¿Porqué lo hice?

Era joven, “jevi como el viento” y gilipollas. No puede haber otra explicación, ya que para bien o para mal, la música que hacen Marillion por mucho que algunos la incluyan en el rock, es realmente difícil de catalogar. Definitivamente no es música para un Jevi de gustos cuadriculados… Y más cuándo se acerca demasiado al pop.

Pero oye… escucharlo algo tuvo que hacer en mi cerebro, ya que ese nombre nunca se fue del todo, y aguardaba latente una oportunidad…

Recuerdo en los 2000 cuando colaboraba en el programa de radio Ibicenco de Rock y Jevi “C/DC (Club de Coleguitas)” con una sección de temas raros, que de vez en cuando ponía temas de Marillion que de alguna extraña manera se me habían quedado grabados en el cerebro. El gran Alex Berlanga, locutor del programa los aborrecía… Pero era mi sección, y raros de cojones eran.

Stand By.

Años más tarde, en plena crisis económica de España. En paro… Emigré a Chile por un trabajo que me salió. Interminables horas de trabajo. Oficina. Casa. Oficina. Trabajo. Más trabajo. Agotamiento lejos de la familia… Y un día, un nombre conocido como un viejo amigo al que hace mucho tiempo que no ves en un cartel de la calle… “Marillion live in Santiago”.

¿Que habrá sido de esa banda?

Descargo la discografía (¿Para que andarse con tonterías?) Y la voy escuchando…

Llámame adúltero estando casado como estoy, pero me enamoré de esa música.

No voy a hablar de la historia de la banda, porque para eso hay millones de eruditos en internet que la repasan con mil variantes (Génesis clon – Fish, Post Fish, Era Hogarth…), Pero si voy a decir una cosa. Me la suda.

Marillion es la mejor banda de Pop/Rock de la historia aunque la “historia” diga lo contrario.

Afirmo esto desde una posición controvertida, pero la explico: Si el arte es lo que es capaz de hacer sentir, ellos me agarran el corazón tras cada escucha. Lo encogen. Lo manipulan. No importa la época, son emocionantes siempre. Un “Forgotten Sons” o un “Neverland”. Un “Childhood End?” O un “Somewhere Else”. Un “FUGAZZI” o un “The New Kings”. Un “Sugar Mice” o un “The Great Escape”. Un “Grendel” o un “The Strange Engine”… Puedo continuar y nadie podría quitarme la razón con argumentos atados a razón (¿Algún valiente?). Ahora me faltan 4 discos de estudio originales que irán cayendo hasta que tenga todos… Me esperaban desde hace mas de 20 años…

Ahora es cuando vuelvo a preguntar.

¿Que elemento exacto del arte es capaz de transmitirte sentimiento?

Yo lo tengo claro: La obra realizada con puro sentimiento. Y en Marillion es su principal instrumento (Ojo que los tipos son realmente buenos en lo suyo).

¡Enjoy!

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Erosión

El viento pasea solitario por las calles dando portazos y ventanazos a puertas y ventanas mal cerradas.

Calles con las calzadas y aceras agrietadas y algún parche casual.

Repican a lo lejos las campanas de la vieja iglesia que aún no se encuentra en ruinas. Repican por la vieja Concha que abandonó la vida en la madrugada.

Una nueva casa vacía en venta que jamás se venderá, y será ocupada por arañas y moscas en su eterno juego de cazar y ser cazado. El ruido blanco de un millón de pájaros rompe el silencio. El silencio que impera en un pueblo olvidado cuando la vida se va perdiendo, erosionando.